La historia de Saab y su influencia en Ecuador es de vieja data. Un hombre misterioso encaramado en las fauces del poder apareció de cuerpo entero en aquella época cuando quisieron destituir al presidente Lasso y “seis asambleístas, tres correistas y tres de PK, de la Comisión de Garantías Constitucionales presentaron un informe de mayoría de 241 páginas, convirtiéndose en una vergüenza nacional e internacional, porque dijeron de todo, sin presentar una sola prueba por los famosos “Pandora Papers”.
Saab testaferro de Maduro y muy bien conocido en el gobierno correista instrumentó todo un aparataje para promover las exportaciones ficticias para un supuesto programa de vivienda en Venezuela constituyendo la famosa empresa Foglocons. El mecanismo era sencillo: pagar precios elevados a empresas incautas, por mercancías ecuatorianas que nunca salieron del país. Saab compraba dólares en el Banco Central con bolívares devaluados, y así lavaba activos a través del uso del Sistema Unitario de Compensación Regional, conocido como Sucre, cuyo mentor el “súper” genio de la economía Diego Borja, trató de convencer a los ecuatorianos ingenuos de un supuesto sistema monetario autónomo para los países bolivarianos: una chifladura más de un enfermo mental como Chávez.
Saab era perseguido por los Estados Unidos. Lo ocurrido en Ecuador era una de las tantas jugarretas para manipular dinero de quien sabe qué procedencia, por lo que enfrentó varios casos judiciales en los cuales intervino como defensor el tristemente célebre Baltazar Garzón condenado en España a once años de inhabilitación por haber recurrido a escuchas telefónicas no autorizadas, en una de sus tantas artimañas para defender a corruptos de talla internacional.
Este testaferro fue detenido en Cabo Verde y llevado a los Estados Unidos; pero en una decisión inentendible, el expresidente Biden le liberó y regresó a Venezuela, como canje con algunos detenidos norteamericanos que pasaban sus días en las cárceles de terror de Maduro.
Como la justicia tarda, pero llega, hoy el gobierno de la venezolana Delcy Rodríguez le deportó a la tierra del norte, para que sea juzgado por la justicia gringa. El deberá cantar todas sus jugarretas, incluidos los viajes en aviones estatales y privados de un grupo de países en los cuales, según denuncias de prestigiosos investigadores como Vicente Olmedo hoy residente en USA, trasladaba lingotes de oro del gobierno de Maduro para ser vendidos en algunos paraísos fiscales.
El caso Foglocons aparentemente olvidado en Ecuador, tiene varias aristas las cuales deberán investigarse dentro del proceso de Saab; una de ellas la participación de la Superintendencia de Compañías y su benevolencia para registrar como válidas a empresas fantasmas. Las denuncias archivadas en la fiscalía del tío Galo Chiriboga; el papel del Banco Central del Ecuador al haber permitido mañoserías fiscales; la actuación de la Asamblea y la Comisión de “archivo” como se denominaba a la de fiscalización manejada por la innombrable María José Carrión. Pronto habrá noticias. (O)


