Aprender a dialogar

En un mundo en el que la paz, la Justicia y la verdad son un símbolo y un sueño más que una realidad, considero que la moderación en el hablar, expresar y trasmitir las ideas y los pensamientos, es el más grande atributo de la vida personal, política y social; lamentablemente pocas personas son capaces de practicarlo.

El filósofo Chino Kung Fu Tse (Confusio) decía: “la vida del hombre superior es una copia de la moderación, todo lo que hace es correcto, la vida del hombre inferior es contraria a la moderación, todo lo que hace es inescrupuloso”.

“La sabiduría no se halla en las palabras, sino en el sentido que éstas contienen” (K Gibrán). La mejor evidencia de la crisis de valores humanos es la devaluación de la palabra. Vivimos en medio de palabras devaluadas, trasmitidas por habladores: ¿acaso ya nos hemos olvidado de las masacres cometida por Israel en la franja de Gaza o la de Rusia en Ucrania, en nombre de: la ¿libertad, la justicia y la paz?.

Una de las características de los ecuatorianos, es la de ser exageradamente soñadores, así antes y después de cada campaña electoral, soñamos con un Ecuador mejor, y elegimos para que nos gobiernen, a los primeros que nos ofrecen convertir nuestros sueños en realidad.

Creemos que los gobernantes de turno, van a aliviar nuestros males crónicos, nos acostamos confiados en sus palabras, más al despertarnos por la mañana; continuamos viendo sus palabras sentadas a nuestro lado sobre los restos de las revistas, periódicos o redes sociales, lanzándonos miradas, llenas de astucia y falsedad.

Salgo a mi trabajo, y veo en las calles hambre y miseria, frente a esta imagen las palabras de los políticos vuelven a acompañarme hechas zumbidos en mis oídos y túmulo en mi cerebro. Trato de expulsarlas, más ellas se ríen burlonas, no sólo de mí, sino de los mendigos que extienden sus manos en busca de la caricia de una fría moneda, vuelven a susurrar y desparecen en el tumulto dejando escuchar un débil eco: “El nuevo Ecuador”.

Emprendamos el rescate de la conversación y el diálogo de nuestras controversias.

Creo que necesitamos que, en todos los planteles educativos, se cree una asignatura urgente y obligatoria: APRENDER A DIALOGAR, pues estamos cansados de las palabras usadas distorsionadamente y sin moderación.

El primer cuidado que debe tener un gobernante sabio, es el cultivo y sano equilibrio de su carácter, para así ser honesto, generoso y gentil; y de esta forma poner en paz y en orden un estado. (O)

Dr. Hernán Abad

Dr. Hernán Abad

Médico Neumólogo, Postgrado Universidad de Chile. Socio fundador Academia Ecuatoriana de Literatura Moderna e Historia. Miembro activo del Club de Leones de Cuenca.