En medio de las dolorosas muertes de una activista social y de una estudiante, que han generado conmoción nacional y pronunciamientos oficiales cuestionados por anticipar hipótesis sin que existan todavía resultados concluyentes de las investigaciones. En medio de las denuncias alrededor del caso Progen, de los audios difundidos por medios de comunicación que involucran a altas autoridades del Estado y de una Asamblea Nacional que hasta ahora ha evitado impulsar una fiscalización profunda sobre las responsabilidades políticas del caso. En medio de la renuncia de la canciller Gabriela Sommerfeld, de la salida del presidente de la Asamblea, Niels Olsen, hacia nuevas responsabilidades políticas, y de otros movimientos que inevitablemente trae consigo la cercanía del calendario electoral. En medio también del cierre del ciclo de Diana Atamaint al frente del Consejo Nacional Electoral tras ocho años de gestión. El país se prepara para el mejor analgésico posible: el Mundial.
En Cuenca, sin embargo, la historia tiene otro matiz. Incluso quienes discrepan de las decisiones judiciales y electorales que afectan al alcalde Cristian Zamora han entendido que la ciudad no puede quedarse atrapada en el conflicto permanente. La alcaldía será asumida temporalmente por Marisol Peñaloza, en una transición que el propio Zamora ha procurado encauzar de manera institucional. Comprendieron que los proyectos de ciudad, las obras y la gestión pública no pueden detenerse. Ni siquiera por el Mundial.
Quien sí decidió hacer una pausa fue el Gobierno. Una delegación oficial viajó a Estados Unidos para acompañar a la selección ecuatoriana en el mundial de fútbol. Mientras el país discute corrupción, inseguridad, crisis institucional y cuestionamientos a la transparencia pública, la imagen proyectada es la de un poder que pone miles de kilómetros de distancia entre sí mismo y los problemas más urgentes de los ciudadanos. El fútbol tiene una capacidad extraordinaria para suspender por unos días las preocupaciones cotidianas y generar una sensación colectiva de esperanza. Mientras la selección gane, el analgésico hará efecto.






