El paso del tiempo es ineludible, vemos como los de antaño avanzamos en el proceso biológico de madurez, algunos alcanzan la senectud, otros y muchos se quedan en el camino. Que suerte es vivir largamente y muy particularmente cuando nos acompaña la Señora Salud, sin la cual todo es crítico, en tanto sabemos que, para una sola salud, existen muchas enfermedades.
Mencioné a la senilidad, como una etapa avanzada de la vida, marcada por mayor fragilidad física, pero también por memoria, calma y contemplación. Puede estar acompañada de vulnerabilidades y cambios en la salud, pero también traer una serenidad y libertad interior diferentes, junto con sabiduría y recuerdos valiosos de lo vivido.
Cuando asistimos a un acto social de cualquier corte, nos impacta encontrarnos a los tiempos, con quienes ayer fueron jóvenes, y resulta difícil auto valorarnos, en tanto el amigo espejo nos muestra cada día y ello dificulta reconocer nuestra madurez.
La profesionalización en tercer y cuarto nivel, ha mejorado sustantivamente en términos de entregar a la sociedad, a la provincia, al país, profesionales de primera, muy particularmente cuando los últimos peldaños de la formación, los realizaron en centros importantes en el exterior y/o los cursaron en nuestro Ecuador.
Asiste a los jóvenes la globalización, en facilitar todo, hasta el aprendizaje de idiomas es más común hoy que ayer. De esto, Cuenca se ha convertido en una distinguida urbe, no sólo elegante por naturaleza y genética andina, sino por el gran aporte de quienes nos han precedido. Brillan la medicina, la jurisprudencia, las letras, las ingenierías, el diseño, la arquitectura y un gran grupo de profesiones modernas que coadyuvan con el desarrollo de la sociedad.
El paso del tiempo, nos permite realizar comparaciones múltiples, y una y muy importante resulta ser la calidad de la política y los políticos, de ayer y hoy en nuestra Ciudad. Hoy, es lamentable y hasta vergonzoso, encontrarnos con una moda que arrasa con tantos políticos, en términos de estar envueltos en procesos jurídicos, que los pone en el plano de vulgares oportunistas de mal usar dineros públicos, inflando precios y dilapidando el futuro de la sociedad. Muchos personajes en calidad de fugitivos y auto denominados “perseguidos políticos”. ¿A dónde vamos? (O)





