La historia lleva siglos marcada por la codicia, la amenaza a la supervivencia por el poder nuclear es hoy más grave que nunca. ¿Por qué? Por qué la destrucción del ser humano es muchísimo mayor. Solo en estos últimos decenios, tenemos los medios químicos y físico-mecánicos precisos para exterminar a los demás seres vivos de este planeta Tierra.
El Homo sapiens, hombre sabio en latín, como se autodenomina el ser humano en su soberbia y hipocresía, posee un poder casi absoluto, que se ha descontrolado por completo, buscando dominar geopolíticamente al mundo vivo.
Recordando, hace poco, la organización ecologista Greenpeace realizó una grave denuncia: “El hombre moderno ha hecho del Paraíso de la Tierra un vertedero… y ahora esta como un niño necio… al borde de la aniquilación de este oasis de vida”.
Pero la codicia no solo pone en peligro el planeta a largo plazo. También compromete la dicha y seguridad inmediata de USTED y de su familia, porque la violencia, la guerra por la codicia malogra la vida de millones de seres. Deshumaniza al codicioso y acarrea dolores y angustias a las víctimas. Es posible que Usted sienta estimado lector en carne propia los efectos del poder…Algo tan común en nuestra región y país el alza de combustibles; eleva el precio de los artículos; si su salario es escaso y no alcanza para lo básico, probablemente padezca la codicia ajena.
Los codiciosos interesen de las naciones llamadas “Desarrolladas” están dispuestos a unir recursos y castigar y presionar a los países “menos desarrollados” por conseguir y expoliar los recursos naturales, pero no están dispuestos a unirse para erradicar el hambre y la miseria del mundo. Desde luego, se da cierta ayuda, pero la gran mayoría…Los poderosos esquilman a los débiles… (O)





