En algún momento de la vida, a más de uno le ha tocado jugar el tradicional baile de la silla. Los participantes caminan alrededor de los asientos hasta que la música se detiene. Entonces, todos corren para ocupar un lugar y quien no lo consigue queda eliminado.
A ocho días del cierre de inscripciones para las elecciones seccionales del 29 de noviembre de 2026, la política ecuatoriana parece seguir una lógica similar. A última hora, algunos candidatos cambian de movimiento, otros son reemplazados antes de oficializar su postulación y varios aspirantes esperan una invitación de cualquier organización política con tal de mantenerse en competencia.
Más que un debate de propuestas, el escenario electoral refleja una intensa disputa por encontrar una “silla” desde la cual llegar a las urnas.
El debate debería centrarse en las propuestas
Para Andrés Martínez, catedrático del Colegio de Jurisprudencia de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), el debate electoral debería apartarse de la atención exclusiva sobre los nombres de los candidatos y concentrarse en sus propuestas.
En su análisis, Martínez observa que varios dirigentes que ya han ocupado cargos públicos vuelven a escena pese a cuestionamientos previos. Por ello, plantea que el electorado debe revisar qué ofrecen y, sobre todo, si esas propuestas corresponden a las competencias de prefecturas, alcaldías y juntas parroquiales.
“Lo fundamental es no ver mucho el quién sino el qué”, sostiene Martínez.
A su criterio, las elecciones seccionales no deberían reducirse a una confrontación entre oficialismo y oposición ni convertirse en un concurso de popularidad. El verdadero examen estará en asuntos concretos como vialidad, agua potable, alcantarillado, riego y gestión de riesgos, ámbitos en los que los gobiernos locales tienen responsabilidades directas.
Adelanto de las elecciones y posible impacto del fenómeno de El Niño
El calendario electoral también introduce una variable política. Martínez considera que el adelanto de los comicios, justificado por la posibilidad de efectos del fenómeno de El Niño, podría tener consecuencias sobre la participación ciudadana si las condiciones climáticas dificultan el traslado de los electores hacia los recintos.
Al mismo tiempo, cree que una eventual emergencia pondría bajo escrutinio la gestión de alcaldes y prefectos que busquen la reelección, especialmente por sus competencias en prevención y gestión de riesgos.
A esto se suma una campaña oficial de apenas 15 días. Martínez cuestiona que ese período pueda reflejar las condiciones reales de una contienda en la que las redes sociales permiten una exposición previa y permanente de los candidatos.
También alerta sobre el uso de plataformas institucionales por parte de autoridades que aspiran a la reelección o buscan acceder a otros cargos.
Inscripciones para las elecciones seccionales avanzan a ritmo moderado
Desde la autoridad electoral, Vinicio Bermeo, director del Consejo Nacional Electoral (CNE) en Azuay, observa por ahora un ritmo moderado de inscripción de candidaturas.
Bermeo señala que el proceso todavía no permite hablar de un movimiento extraordinario y pide a las organizaciones políticas evitar las inscripciones de última hora, debido a que estas pueden generar dificultades para completar o subsanar la documentación requerida.
Las renuncias tampoco implican libertad absoluta para cambiar de lista.
Bermeo explica que, cuando un candidato que participó en elecciones primarias decide apartarse, debe formalizar su renuncia ante la organización política y cumplir con los procedimientos correspondientes. Si pretende participar en otra lista, necesita además la autorización de la organización de origen y que la nueva agrupación haya cumplido también con sus procesos internos.
CNE destaca el debate obligatorio entre candidatos
Para la autoridad electoral, los 15 días de campaña constituyen una condición igual para todas las candidaturas. La diferencia estará en el trabajo previo de las organizaciones políticas y en su capacidad para llegar a los electores.
Bermeo destaca el debate obligatorio como una herramienta para que los candidatos expongan sus planes y para que la ciudadanía pueda comparar propuestas antes de acudir a las urnas.
El funcionario también coloca parte de la responsabilidad en los partidos y movimientos políticos. Considera que la formación de dirigentes y candidatos no debería activarse únicamente durante los meses previos a una elección.
Las organizaciones, sostiene, deberían trabajar durante los cuatro años del período electoral para fortalecer sus estructuras y su identidad política.
Candidatos buscan una “silla” para llegar a las urnas
Así, detrás del movimiento de nombres, renuncias y alianzas queda una pregunta aún más profunda que quién logra ocupar la silla: ¿para qué quiere ocuparla?
Como señala Andrés Martínez, la verdadera prueba en política comienza cuando termina la campaña y los candidatos deben demostrar, desde el poder, que tenían un proyecto y la capacidad para ejecutarlo. (I)
OPINIONES
Consuelo Orellana defiende la alianza 63-17-1 y plantea recorrer los 15 cantones del Azuay

Consuelo Orellana, precandidata a prefecta del Azuay, sostiene que la migración entre organizaciones políticas puede responder a diferencias legítimas, pero advierte que cuando estos cambios obedecen a conveniencias electorales pueden generar desconfianza entre los ciudadanos.
Orellana defiende la alianza 63-17-1 como un proyecto político que, según afirma, combina experiencia y propósito para la provincia del Azuay. Frente a una campaña oficial de apenas 15 días, señala que su candidatura parte de su experiencia en el servicio público y de su gestión tanto zonal —en Azuay, Cañar y Morona Santiago— como provincial en Azuay.
La precandidata también destaca su trabajo conjunto con el alcalde Cristian Zamora y plantea desarrollar una campaña territorial que incluya recorridos por cantones, parroquias y comunidades del Azuay, con el objetivo de presentar propuestas y escuchar directamente las necesidades de la población.
Formación política y candidatos competitivos
Orellana reconoce que algunas organizaciones políticas priorizan la selección de candidatos competitivos por encima de la formación política. Sin embargo, considera que ambos aspectos deben complementarse para fortalecer las propuestas electorales y la representación ciudadana.
En caso de llegar a la Prefectura del Azuay, afirma que su gestión estará basada en principios como la honestidad, cercanía, eficiencia, solidaridad y cumplimiento.
También plantea una administración enfocada en los 15 cantones de la provincia, con transparencia en el manejo de los recursos públicos y proyectos destinados a mejorar las condiciones de vida de las familias azuayas. (I)
Sebastián Cevallos cuestiona el escenario electoral y plantea un debate sobre el futuro del Azuay

Sebastián Cevallos, dirigente de Unidad Popular y precandidato a prefecto del Azuay, analiza el escenario electoral desde una perspectiva diferente. El dirigente califica la coyuntura como uno de los “momentos oscuros de la democracia” y relaciona las renuncias, la proscripción de organizaciones políticas y el adelanto electoral con un escenario que, a su juicio, favorece al Gobierno.
Cevallos defiende el debido proceso y sostiene que las organizaciones políticas que no están en el poder buscan participar en las elecciones bajo condiciones adversas.
Minería, agua, empleo y migración, entre los temas del debate
Para Cevallos, las elecciones en Azuay no solo definirán autoridades provinciales, sino que también estarán marcadas por una discusión sobre el modelo de desarrollo que necesita el territorio.
El precandidato plantea decidir entre una provincia abierta al capital minero o una que priorice la defensa del agua y la biodiversidad. También propone debatir entre generar empleo local para reducir la migración o mantener los actuales niveles de salida de habitantes de la provincia.
Otro de los ejes que identifica es la capacidad de los gobiernos locales para resolver los problemas desde el territorio, frente a administraciones que, según su planteamiento, dependan del poder central. (I)
ENTREVISTA / Eduardo Ruilova Quezada, sociólogo

“Ideología y principios ya no existen”
– ¿Qué revela el cambio de organizaciones y las candidaturas de personas sin militancia?
Revela oportunismo, aprovechamiento de las circunstancias y un resquebrajamiento total de las estructuras políticas orgánicas. También evidencia el “asalto político” de los dueños de los movimientos y partidos, tanto en la ciudad, la provincia como en el país. Muchos candidatos a la Alcaldía de Cuenca y a la Prefectura son dueños de movimientos y aprovechan las elecciones para volver a la palestra política.
– ¿Por qué considera que buscan regresar al poder?
Muchos entran para mejorar sus economías de diferentes formas, no para servir a la ciudad, sino para servirse de ella y burlarse de los votantes. Incluso hay autoridades que dejan su cargo casi un año antes para buscar otra dignidad.
– ¿Los partidos privilegian ganar elecciones por encima de la coherencia doctrinaria?
Sí. Los partidos ya no tienen el afán de plantear y poner en práctica sus principios, su línea política y sus programas de gobierno. Ahora dirigentes nacionales, provinciales y cantonales buscan obtener votos como sea, aliándose “con Dios y con el diablo” para no perder el 5 % y desaparecer. La ideología y los principios prácticamente ya no existen.
– ¿Qué consecuencias tiene esta práctica?
Demuestra que partidos y movimientos ya no tienen vocación de trabajo ni de formación política e ideológica de sus militantes y adherentes. En cada proceso electoral se despiertan y salen desesperados a buscar personas para cumplir con la ley. Eso es lamentable.
– ¿Cómo interpreta las alianzas entre organizaciones históricamente identificadas con corrientes políticas diferentes?
Es una renuncia a los principios, a la ideología y a la historia de los partidos, sean de izquierda o de derecha. Quienes antes combatían al correísmo ahora aparecen aliados; organizaciones que defendían el agua y cuestionaban la minería ahora se unen con sectores que impulsaron políticas mineras. Se ha perdido la defensa de la ideología y de los principios.
– ¿Se han convertido algunos movimientos en partidos de alquiler para candidatos sin militancia?
Es algo visible. Los partidos ya no presentan a sus propios militantes y adherentes, que son quienes deberían representar la ideología, los principios y los programas de gobierno. Ahora llega un candidato y pide ser postulado, y dirigentes sin seriedad política lo aceptan para salvar el 5 % de votos, dejando de lado a quienes han trabajado durante años por una organización.
– ¿Qué debería hacer el CNE frente al cambio de organizaciones?
El Consejo Nacional Electoral tiene la obligación de revisar si los candidatos son militantes o adherentes de los partidos, pero no lo hace. Los dirigentes actúan muchas veces a espaldas de la militancia y no rinden cuentas. Por eso debería existir una reforma seria al Código de la Democracia y a la Ley de Partidos para reducir la dispersión y permitir organizaciones con identidad ideológica clara.
– ¿Qué sistema político podría consolidarse si esta tendencia continúa?
Existe el riesgo de consolidar estructuras que se activan únicamente en época electoral. Me preocupa además el retorno de estructuras de ultraderecha en América Latina y la posibilidad de que se imponga un modelo neoliberal basado en la explotación y privatización de los recursos naturales. Mi preocupación es que los triunfos electorales terminen favoreciendo a sectores mineros y faciliten la explotación de los recursos del país. (I)








