Gabriela Criollo es licenciada en Administración de Empresas, autora del manual “Manejar la ansiedad día a día”, disponible en la plataforma Hotmart. Tras enfrentar una profunda crisis de salud mental, su historia está marcada por momentos de gran dolor, pérdidas y una ardua reconstrucción personal.
Hoy comparte su testimonio para inspirar a quienes atraviesan situaciones similares, siendo también la primera persona en su condición en lograr culminar una carrera universitaria. En una entrevista exclusiva con El Mercurio, Gabriela habla de su experiencia de vida, de la importancia de transformar la percepción social sobre la salud mental, y cómo la esperanza la ha guiado hacia la recuperación.
– Gabriela, ¿quién es hoy usted después de todo lo vivido y qué versión de usted misma le emociona construir en el futuro?
La versión de hoy es una persona completamente reconstruida. He atravesado momentos muy críticos. Creo que nací con esta condición, pero fue durante mi adolescencia que comenzó a desarrollarse y en la adultez se manifestó completamente. Fue en ese punto cuando experimenté el detonante. Sufro de depresión y ansiedad, pero hoy soy una persona muy diferente a la que era antes.
Después de diversas terapias, tanto psicológicas como especializadas, me siento construida y con la esperanza de que otras personas puedan identificarse con mi historia y saber que sí se puede salir adelante. Es un proceso difícil, pero no es imposible.
“Sobreviví a la depresión, a la ansiedad y a un coma que casi me arrebata la vida; hoy sé que incluso en el dolor más profundo existe una fuerza capaz de reconstruirlo todo desde cero”
– ¿Cómo define hoy la palabra esperanza después de haber atravesado momentos tan complejos?
La esperanza es lo último que se pierde. Sentirla es algo muy hermoso porque da motivación y hace creer que uno puede salir del hueco en el que se encontraba. Si, a través de un manual como el mío, puedo brindar esperanza a otras personas, eso tiene un significado profundo y es muy importante para mí.
– Cuando mira hacia atrás, ¿cuál fue el momento en que comprendió que su vida había llegado a un punto crítico?
El momento más difícil fue entre los 19 y 20 años. Conocí a una persona con quien planeaba casarme, pero lamentablemente falleció antes. Ese fue el detonante. Caí en una depresión tan profunda que sentí como si me hubieran disparado en el corazón. Posteriormente, sufrí una bronconeumonía y estuve un mes en coma. Me tomó años reconstruirme, pero hoy estoy aquí, y puedo decir que sí es posible salir adelante.
– ¿Cómo se vive desde dentro un episodio severo de depresión y ansiedad que termina en hospitalización?
Lo más difícil es la aceptación. A veces uno no quiere admitirlo debido a los prejuicios sociales. Yo sabía que tenía esta condición, pero aceptarlo fue realmente duro. Recuerdo que, durante los internamientos, no podíamos ver a la familia, lo cual era muy difícil. También duele que las personas no comprendan lo que uno vive. Es una condición que no tiene cura, pero se puede sobrellevar con las herramientas adecuadas.
– Usted atravesó un coma, ¿qué significado tiene ese episodio?
Después del coma, mi vida cambió totalmente. Fue como un despertar. Tuve que reconstruirme desde cero, incluso físicamente, ya que no podía caminar bien. A pesar de eso, continué mis estudios universitarios tomando medicación. Me decían que era una locura estudiar en esas condiciones, pero seguí mi voz interior. Cambié de carrera y logré graduarme. Me gustaría que en el ámbito académico hubiera más conciencia, porque sí es posible hacerlo.
“La ansiedad no es pereza ni excusa: es una batalla silenciosa donde levantarse de la cama ya es un acto de valentía que merece respeto, comprensión y acompañamiento real”
– En medio de ese escenario, ¿hubo momentos que marcaron el inicio de su recuperación?
Sí. Fue una lucha tanto interna como externa. Incluso experimenté situaciones de rechazo en la universidad. Pero nunca me rendí. Sabía que podía lograrlo. Mi fe también fue fundamental. Cuando estuve en coma, los médicos ya no tenían mucho que hacer, pero desperté. Siento que fue una unión entre mi fuerza y la ayuda divina. Eso me motivó a crear un manual que me hubiera sido útil en ese entonces.
– ¿Qué papel jugaron su entorno familiar y social, y cuándo se sintió más sola?
Muchas veces me sentí sola, incluso estando rodeada de gente. La mente juega así. Me costó mucho socializar y hablar sobre mi diagnóstico por miedo a ser juzgada o excluida. Es difícil cuando el entorno no comprende y cuando aún existen estigmas que limitan las oportunidades de quienes padecen una condición mental.
– ¿Cómo se transforma la relación con uno mismo después de una crisis profunda?
Uno empieza a creer en sí mismo, a sacar fuerzas donde no las hay. A recordarse que tiene un propósito en la vida. Es fundamental hablarse con valor, decirse a uno mismo “soy valiosa, puedo”. Cuando uno se empodera, comienza a reconstruirse y a sentir una energía diferente.
– ¿Qué ideas equivocadas sobre salud mental siguen causando daño?
Que la gente crea que uno miente o tiene pereza. No es así. La depresión y la ansiedad son crisis reales, con un agotamiento extremo. A veces, ni siquiera se tiene la energía para levantarse. Es muy diferente vivir la enfermedad que verla desde fuera. La ansiedad y la depresión son reales y necesitan comprensión, no juicio.
“No hay cura para mi condición, pero sí herramientas para vivir con ella; aceptar, entender y reconstruirse cada día también es una forma poderosa de sanar”
– Su manual nace del dolor, pero también de la fortaleza. ¿Cómo fue convertir esa experiencia en una herramienta pública?
Lo hice pensando en lo que me hubiera gustado tener cuando estaba en crisis. Mi objetivo fue crear herramientas reales, basadas en mi experiencia personal. Es diferente hablar desde la vivencia. Quise aportar a otras personas para que sepan que no están solas.
– ¿Qué incluye este manual?
El manual incluye siete herramientas prácticas para manejar la ansiedad día a día. Además, tiene una bitácora para identificar emociones, entender el cuerpo y la mente, y conocerse mejor. La ansiedad no distingue contexto, por lo que el manual está disponible a nivel internacional y busca adaptarse a distintas realidades.
– ¿Compartir su historia reabre heridas o se ha convertido en sanación?
Hoy en día, es mi fortaleza. Antes me afectaba, pero ahora es parte de mi proceso de sanación diaria. Gracias a todo lo que he vivido, estoy aquí y soy más fuerte.
– ¿Qué debería cambiar en la sociedad?
La mentalidad. Tanto en lo académico como en lo laboral y en el ámbito de la salud mental. Se necesitan más oportunidades para las personas con condiciones de salud mental. Nosotros también podemos desarrollarnos y tener una vida plena, siempre que haya ajustes y comprensión.
“Cuando todo el mundo me decía que no podía, aprendí a escuchar mi propia voz; creer en mí fue el primer paso para romper límites que otros creían imposibles”
– ¿Qué le diría a alguien que siente que no hay salida?
Le diría que confíe en el proceso y en su propia voz. No debe dejar que las voces externas sean más fuertes que la interna. Si cree que puede, que lo intente. Es mejor intentarlo que quedarse con la duda.
– ¿Hay agradecimientos especiales en su recuperación?
A mi mamá, que fue fundamental en todo este proceso. A Dios, porque sin Él no estaría aquí. Y también a mí misma, por no rendirme. Si mi historia puede ayudar a alguien, entonces todo habrá valido la pena. Que sepan que sí se puede salir adelante, incluso cuando todo parece perdido, porque siempre existe una posibilidad de reconstruirse y empezar de nuevo. (I)
Dato de interés
- El manual digital está en la plataforma Hotmart, tiene un costo de 31 dólares. Más información en Instagram como Gabriela Criollo Oficial y en Facebook como Gabriela Alexandra Criollo Cabrera.






