Una de las medidas extraordinarias y de limitada duración, que suelen tomar los Estados para hacer frente a ciertas situaciones inesperadas o especiales (como desastres naturales, conflictos internos agravados, etc.), son los denominados “estados de excepción”. Sin embargo, en el caso ecuatoriano durante el Gobierno actual se ha decretado, casi de manera permanente, “estados de excepción”; de forma que estos estados han dejado de ser realmente de “excepción” y se han transformado en estados frecuentes o de “normalidad; una situación que no sólo distorsiona el sentido de los “estados de excepción”, sino que contradice per se la normativa legal y constitucional.; esto a pesar de que se ha pretendido justificar la recurrencia de dichos estados con el argumento de combatir la inseguridad.
Adicionalmente, con este mismo argumento el Gobierno ha decretado con frecuencia los llamados “toques de queda”, implementados en aquellas provincias consideradas con mayor grado de inseguridad; sin embargo, se ha tratado de “toques de queda” que (a diferencia de lo que suele ser usual en estos casos) han restringido todo tipo de movilidad, incluido la no emisión de salvoconductos, como sucedió en lo últimos “toques de queda”
En ese marco diversos sectores sociales, especialmente sectores empresariales, efectuaron cuestionamientos a los “toques de queda”, tanto por lo excesivo número de los mismos, cuento por las pérdidas económicas que implicaría el no poder laborar en las horas de los “toques de queda”.
El combate a la inseguridad requiere ciertamente, en algunas ocasiones, determinadas medidas extraordinarias; pero no deberían estas terminar convirtiéndose en ordinarias, especialmente cuando implican la restricción de derechos civiles y económicos básicos. Aún más, a pretexto de la inseguridad Gobiernos de varios países, con tendencias autoritarias y totalitarias, han terminado por conculcar libertades democráticas fundamentales.
Por lo demás, según expertos en seguridad, los recurrentes “estados de excepción” no han dado los resultados esperados, pues el combate a la inseguridad no es sólo un tema de represión policial o militar, sino que tiene tomar en cuenta las causas de fondo de la misma a través de un Plan integral y estratégico. (O)




