En efecto, un espectacular distractor (cualquier elemento, situación o estímulo que desvía la atención de una persona, alejándola de su tarea principal o de su objetivo. IA), está viviendo el pueblo ecuatoriano ¡muy bien manejado por el gobierno y en general por cierto sector político! Estamos tan distraídos que nos sumamos a la alegría del Presidente por la hazaña de sus compatriotas, que incluso nos da vacaciones, en señal de apoyo y de satisfacción compartida, día de descanso obligatorio que lo recibimos con alborozo.
¡Qué espectacular distractor! El campeonato mundial de fútbol con una actuación estupenda de nuestro equipo. Los casi que olvidados, los marginados, pero, sobre todo, los pobres de nuestra querida patria, han visto emerger desde su propia cancha a atletas, a futbolistas, a esforzados seres humanos que hoy nos representan y que muestran que Ecuador es un país que brilla con luz propia merced al esfuerzo de compatriotas que hoy más que nuca son el orgullo de la patria toda.
En este contexto, todos bricamos de emoción que nos hace olvidar, aunque sea un momento, de nuestras tristes realidades, marcadas como en las canchas por muchos políticos, que hoy se acuerdan de los compatriotas que se sacrifican y que emigraron para vivir mejores días incluyendo el deporte.
Ojalá no sea una cortina de humo que lo está utilizando el gobierno, porque va a pasar, empero que al final tendremos que volver a vivir nuestra realidad. ¿Vendrán luego más aplausos por la hazaña y más apoyos a estos esforzados deportistas y luego qué? … y mañana o pasado qué para el mismísimo pueblo.
Estamos viniendo una alegría, ojalá no interrumpida por las ofertas grandilocuentes de los candidatos a dignidades seccionales. Y que ojalá, el gobierno no se aproveche de este acontecimiento como distractor y siga premiando con más vacaciones, cuando lo que necesitamos es trabajar más y exigir más al gobierno para que atienda a un pueblo que a veces solo existe cuando se necesita del VOTO.
Aplausos para todos, pero es necesario no dejarnos sorprender de distractoras, y lo más pronto volver a vivir una realidad que es penosa para la mayoría de los ecuatorianos, que unidos como nunca hoy dicen que viva el Ecuador, pero que también es indispensable que todos sumemos voluntades para vivir en “algo mejor” en este pequeño país, pero de grandes futbolistas. (O)





