Educar en una nueva era

Ningún ser humano es inmortal, ni siquiera a través de la trascendencia de su obra y pensamiento. Tampoco existe una pedagogía definitiva. Sin embargo, en tiempos de profundos cambios sociales, tecnológicos y culturales, ciertas ideas logran orientar el permanente tránsito de la humanidad entre la incertidumbre y la búsqueda de sentido. En ese contexto, la educación sigue siendo una de las herramientas más decisivas para comprender y transformar la realidad.

El filósofo, sociólogo y educador francés Edgar Morin dejó un legado intelectual de extraordinaria vigencia. Falleció el pasado 29 de mayo a los 104 años, pero su pensamiento continúa iluminando debates esenciales sobre el conocimiento y la enseñanza. Más que referirme a la amplitud de su obra, para lo cual no estoy en capacidad ni siquiera remota, quisiera destacar la influencia que ejerció en mi trayectoria docente sobre los desafíos de educar en el siglo XXI.

Morin impulsó la necesidad de una reforma del pensamiento y de la educación capaz de responder a la complejidad del mundo contemporáneo. Su propuesta del Pensamiento Complejo plantea comprender la realidad mediante la integración de saberes, superando la fragmentación del conocimiento y las explicaciones simplificadoras.

Durante mis años de docencia encontré especial inspiración en su obra los Siete Saberes Necesarios para la Educación del Futuro, donde sostiene que educar no consiste únicamente en transmitir información, sino en formar personas capaces de pensar críticamente, relacionar conocimientos y actuar con responsabilidad frente a los desafíos de su tiempo. Entre sus planteamientos destacan la enseñanza de la condición humana, la identidad terrenal, la comprensión mutua y una ética orientada al bien común.

Hoy la educación enfrenta retos ineludibles: la expansión de las tecnologías digitales, la globalización, la diversidad de los estudiantes y las nuevas demandas sociales. La irrupción de la IA refuerza aún más la necesidad de fortalecer capacidades humanas como el pensamiento crítico, la creatividad y el discernimiento ético., como propuso Morin.

Ciertamente, educar en esta nueva era exige mucho más que incorporar tecnologías o metodologías innovadoras. Requiere una transformación profunda de las formas de pensar, enseñar y aprender; una educación capaz de articular ciencia, humanismo, tecnología y ética para afrontar la complejidad de nuestro tiempo.

En un mundo marcado por la mercantilización de la educación y la proliferación indiscriminada de ofertas profesionales, resulta fundamental recuperar las enseñanzas de Edgar Morin. Su pensamiento invita a replantear los fines de la educación más allá de la simple capacitación laboral, promoviendo una formación integral que considere la complejidad de los problemas humanos, sociales y ambientales. (O)

Dr. Edgar Pesántez

Dr. Edgar Pesántez

Médico-Cirujano. Licenciatura en Ciencias de la Información y Comunicación Social y en Lengua y Literatura. Maestría en Educomunicación y Estudios Culturales y doctorado en Estudios Latinoamericanos.