Quería empezar así: “Dícese que el conjunto ordenado y finito de operaciones que permite hallar la solución de un problema es un algoritmo.” Pero la forma pasiva del verbo decir deja cierta idea en el aire, como si se tratara de un supuesto, y los datos de un algoritmo son comprobables, bajo un proceso de operación de lógica matemática. Así que mejor describo directamente que tiene tres partes: ingreso de datos que el sistema necesita, el proceso con el que se ejecuta la información entregada, y la salida que pasa a ser el resultado o la solución o acción que se requirió de una secuencia de instrucciones, que hoy en día, se escriben en una programación de un computador.
El siguiente “estado” del algoritmo, en un ámbito moderno de redes sociales, compras digitales, y streaming de tv, es sentar precedentes. Y las máquinas pasan a tener un aprendizaje automático. Cada exploración hecha o video que vemos, es información de qué nos gusta y aparentemente va generando una base sobre cómo pensamos para con ello predecir lo que desearíamos ver a continuación. Al principio nos asombramos cuando notamos que una publicidad o novedad en redes sociales responde a la búsqueda que hicimos el día anterior, por ejemplo, sobre una receta, y en las horas siguientes se nos expone toda una variedad de recetas, restaurantes donde hay ese platillo, chefs que enseñan a prepararlo, etc. Pero esa compilación de datos trae una sensibilidad, y es que, en el tiempo y sin darnos cuenta, nos alimentamos de aquello constantemente y se reducen los temas interesantes y a la vez nuestras fuentes de consulta. Nos quedamos como meros receptores de información seleccionada por el algoritmo y entonces, caemos en un círculo vicioso y estancado con las mismas noticias, cerrando poco a poco nuestra mente, emoción y decisión. Por ende, disminuimos la amplitud del conocimiento que podríamos tener.
Entra en juego nuestra esencia y la construcción de nuestra personalidad e ideales. Claro que podemos incidir para que ese algoritmo tenga una responsabilidad personal. De vez en cuando busquemos un tema interesante, de historia, arte, cultura, medioambiente, economía. Rompamos la secuencia artificial y demos nosotros mismos un pasito hacia conectar con algo enriquecedor y dirigir nuestro algoritmo personal. (O)





