Del residuo al alimento: una ciencia que vuelve al territorio

VOCES DE CIENTIFICAS
Ana Grijalva Endara
NODO REMCI Universidad de Guayaquil

Cuando hablamos de sostenibilidad, a veces la palabra parece lejana. Sin embargo, en la acuicultura se vuelve muy concreta: ¿cómo producir mejor, cuidar los ecosistemas y, al mismo tiempo, mantener la eficiencia? Esa pregunta estuvo detrás de nuestro estudio con tilapia juvenil, en el que evaluamos dietas elaboradas con harina de larva de mosca soldado negra (Hermetia illucens) y cúrcuma (Curcuma longa).

Los resultados fueron alentadores. La combinación de 40 g/kg de Hermetia y 0,7 g/kg de cúrcuma favoreció el crecimiento, mejoró la conversión alimenticia y fortaleció la respuesta antioxidante e inmunológica de los peces. Más allá de los números, el hallazgo abre una posibilidad interesante: reducir la dependencia de la harina de pescado y aprovechar ingredientes alternativos con valor nutricional y funcional.

Para mí, allí está una parte esencial de hacer ciencia desde Ecuador: observar nuestros problemas, investigar con rigor y buscar respuestas que puedan convertirse en soluciones reales. La acuicultura del futuro no debería medirse solo por cuánto produce, sino también por cómo lo hace. Innovar también significa usar mejor los recursos, disminuir impactos y pensar en sistemas productivos capaces de convivir con el ambiente. Cuando la ciencia se acerca a estas necesidades, deja de quedarse en el laboratorio y vuelve al territorio. Y es allí que ciencia, producción y responsabilidad encuentran un mismo camino. (O)

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REDACCION EL MERCURIO