La necesidad del justo orden social  

La crisis de los valores que vivimos en estos años del siglo XXI es un punto de análisis necesario y más aún por la irrupción de los recursos tecnológicos que ponen en cuestión de segundos en conocimiento mundial los hechos dados en los distintos lugares. Desde lo positivo a lo negativos y desde un presunto suceso con su deformación y la reacción calculada en beneficio del bulo. Lo señalado es un punto entre los innumerables que sacuden al planeta habitado por ocho mil millones de personas en permanente contradicción por los intereses en pugna

En el caso ecuatoriano, los gobiernos actuantes desde el 2017 a la fecha han tenido la oportunidad de cambiar el modelo constitucional y jurídico penal, pero no lo han hecho y, así se mantiene un sistema estructural, legado de los tiempos del populismo, lleno de contradicciones y que impide el necesario reordenamiento institucional. 

La cultura cívica y como es imprescindible la Ley y la Justicia deben ser nuestra garantía de realización vital. Todo encausado por el deber ser del sentido creativo de la vida humana regida por la conciencia ética que late en cada persona. 

Pero vemos que este punto de necesario cumplimiento no se toma en cuenta, por eso el desate ilimitado de la corrupción, de la violencia y del delito, hasta el daño estructural cometido contra la buena fe y a la seguridad ciudadana, campantes por la impunidad prevaleciente en este tiempo de anomia y destrucción de los valores. Entonces cabe retomar la catarsis necesaria que extirpe la causa de la corrupción y restablezca el primado del orden Justo, así de firme y necesario para salir del pantano y restaurar la vigencia del derecho a vivir y a vivir en Paz. EN TAL VIRTUD LA ACADEMIA, LA UNIVERSIDAD Y LAS INSTITUCIONES ÉTICAS COMO LA IGLESIA TIENEN EL DEBER DE APORTAR CON SUS ORIENTACIONES DE JUSTICIA PARA CONSTRUIR EL JUSTO ORDEN SOCIAL AL QUE TODOS ASPIRANOS. (O)

Dr. Hugo Darquea

Dr. Hugo Darquea

Doctor en Jurisprudencia, abogado, escritor. Presidente del Consejo de Regentes de Universidad Católica de Cuenca. Autor de varios libros. Casado con Mercedes Córdova.