Puyo acoge esta semana el XII Foro Social Panamazónico (FOSPA), con delegaciones de nueve países bajo una certeza política: “Amazonía, un solo territorio”. Los pueblos también articulan respuestas frente al extractivismo que despoja a la selva de su sacha: su fuerza vital.
En la Casa de la Resistencia de Mujeres y Diversidades se denunciaron violencias que actualizan el colonialismo: trata y explotación sexual, militarización, daños a la salud, pérdida de soberanía alimentaria y contaminación del agua. No son impactos colaterales, sino consecuencias de un modelo extractivista, patriarcal y colonial que destruye territorios y recarga sobre las mujeres el sostenimiento de la vida.
La Amazonía enlaza pueblos, bosques y aguas con los Andes y la Costa. Su equilibrio sostiene el clima más allá de sus fronteras. Pero quienes la protegen siguen olvidadas por los Estados y excluidas del financiamiento climático.
Cuidarla no puede seguir siendo una tarea impuesta a las mujeres indígenas. Es una obligación pública y colectiva: frenar la expansión extractiva, respetar la autodeterminación de los pueblos y garantizar recursos a quienes cuidan los territorios. Defender la Panamazonía es disputar el modelo que convierte la vida en mercancía y construir justicia climática, autonomía y futuro. (O)
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