Lo que se volvió historia

Parece que fue ayer cuando, nuestra Cuenca, era una pequeña urbe, de contados automotores, de calles doble vía, del saludo cordial entre vecinos, de oficios que ya desparecieron, de costumbres que se enmohecieron, de juegos infantiles que fueron y no más, de los límites de la ciudad que hoy son saturados de edificaciones. Los bosques que eran el perímetro de la pequeña ciudad, ya no están más. Los estilos de construcción de aquellos días son arcaicos, los mercados se modificaron, hoy existen malls y grandes supermercados en sustitución de la pequeña abacería de barrio, donde nos fiaban y tenían casi de todo. Los alimentos eran naturales, hoy están procesados y con una pesada carga de aditivos sintéticos, de suerte tal que los alimentos de antaño desaparecieron literalmente, hoy todo lleva nombre extranjero desde el Restaurant hasta la carta a orden del comensal y se reparte a domicilio con los “delivery”.

Los teléfonos fijos y de 4 dígitos a través de los cuales buscábamos a los taxistas conocidos para que lleven a la familia, a la señora o hagan el paseo dominical, ya no existen, desaparecieron los viejos choferes, las empresas del parque central y las de San Francisco, cuyo costo por hora dominguera, era de cinco sucres. 

Sí comentamos de los clásicos restaurantes, imposible olvidar al Che Pérez y su Rincón Argentino, la gastronomía del viejo Hotel Crespo, el bistec de la Teresita Tacuri, los famosos y clásicos sánduches de la Fama con su clásica Rockola y música de JJ, Leo Dan, Sandro, los Ángeles Negros, Enrique Guzmán o los Iracundos con Puerto Montt y el Raymipampa que está de pie.

Imposible olvidar al zapatero remendón, las paviadas en las escaleras postreras de los buses por parte de los muchachos, las arriadas con el trompo de las tapas de gaseosas, las canicas, el aro y el palo con el que el habilísimo guambra lo arrastraba a buena velocidad, los cahuitos y su caramelo limber, etc. El inicio de la TV en blanco y negro y sus clásicas series de dibujos animados, Los Monster, Combate, El derecho de nacer, y programas en vivo como el de Doña Osmara en el canal 5 local o Polo Baquerizo, conocido como El eterno perdedor.

Hoy todo está saturado por el Internet, la adicción para niños y jóvenes, y más aún la IA. Estamos en el siglo XXI y nunca llegó la Ignorada Marcianita, asegurada por los hombres de ciencia…. según Billy Cafaro.

La vida es como un suspiro, la vida es un soplo, que el viento del tiempo se lleva, y pronto se convierte en historia. (O)

Dr. Eduardo Sánchez

Dr. Eduardo Sánchez

Doctor en Química por la Universidad de Cuenca. Excatedrático de la Universidad de Cuenca. Director del Proyecto “Reproducción de orquídeas por semillas”. Conferencista y articulista internacional.