Ya que esta semana se hizo defensa de nuestros ríos, vale destacar que hoy es el tercer Día Mundial de la Limpieza, promoción realizada por la Organización de las Naciones Unidas (mediante ONU-Hábitat), por la que millones de personas o empresas que se vinculan a programas especiales, participan en el cuidado de playas, parques, ríos y comunidades, con motivo de concienciar sobre cómo este esfuerzo y acción hecha por cada persona contribuye al mantenimiento de nuestro medio, y al desarrollo sostenible. ¿Hacía falta la declaratoria de un día así? Sí. Los días de conmemoración y/o celebración generan sensibilización y conciencia. Ante el peligro nos damos cuenta de lo que realmente merece atención, debate, o lucha. Se sabe de los riesgos del calentamiento global y la afección del planeta por residuos sólidos. Los glaciares se descongelan, los ecosistemas cambian, animales se extinguen. La reponsabilidad es compartida y la complicidad también.
Hoy, los esfuerzos van más allá de hacer conciencia ambiental. Se ejerce una especie de sinergia para aportar a la seguridad alimentaria, pues el tratamiento de residuos incluye el manejo y redistribución de alimentos, recuperar excedentes de comida de supermercados y restaurantes, crear una cadena de entregas y donaciones a grupos vulnerables, gestionar deshechos orgánicos en casa y realizar el compostaje (que se emplea como abono natural para otras plantas y reduce en un buen porcentaje que estos restos terminen en un vertedero generando más gas metano). Otra opción muy importante para nuestros días, es la limpieza digital. Hay una huella de carbono digital que surge por el uso de dispositivos electrónicos, la navegación por internet, el almacenamiento de datos, el abuso de IA. Cada una de estas acciones y servicios gastan gran cantidad de electricidad para transportar la información. Los servidores guardan fotos, música, y archivos 24/7. Están constantemente operando y haciendo uso de sistemas de refrigeración de los centros de datos. Así que limpiar el computador, eliminar archivos duplicados, vaciar las bandejas de entrada de correos electrónicos que no se leen, desconectar equipos que no se utilizan y activar el modo ahorro de energía son algunas pequeñas acciones que ayudan a reducir su huella de carbono digital. (O)




