Criminalidad sin solución

A pesar del esfuerzo gubernamental, por ejecutar planes de seguridad con operativos conjuntos entre la policía nacional, las fuerzas armadas y la ciudadanía en general, para combatir el crimen organizado en el país, desgraciadamente no se puede encontrar una solución valedera. El país cerró el año 2025 con una tasa de homicidios de 50,1 por cada 100 mil habitantes; de enero a mediados de septiembre del 2026 se registraron 5980 homicidios intencionales, siendo la tasa más alta en la historia ecuatoriana. De acuerdo a la Iniciativa Global contra el Crimen Organizado, nuestro país se ubica al momento en la cuarta posición en todo el mundo, con una calificación de 7,48 sobre 10, debido a su alto nivel de criminalidad y su baja resistencia institucional. Guayas concentra el mayor porcentaje de homicidios (44,5%), seguida de Los Ríos, Manabí y El Oro; todas estas muertes están muy ligadas al narcotráfico, a la minería ilegal, al tráfico de armas; lo peor de todo es que, día a día existe una creciente victimación de niños, niñas y adolescentes. Ante el abrumante auge delincuencial y la poca efectividad en su solución, pienso que, a más del fortalecimiento de la seguridad y la justicia, la modernización de la policía, la atención a los militares y los avances tecnológicos, el gobierno debe remitirse a un enfoque integral, dando una máxima atención a las causas sociales, invirtiendo en programas de educación, empleo y de apoyo a las comunidades marginadas, para alejarles a los jóvenes de la violencia. Actuar directamente en la educación, tratando de recuperar los valores y principios que se han perdido de las aulas escolares y en el núcleo familiar, recuperando e instituyendo nuevamente la probidad y la legalidad desde la infancia. Desgraciadamente estamos perdiendo la batalla no por falta de armas y tecnología, sino por que como sociedad hemos llegado a normalizar las prácticas deshonestas y pervertidas; hoy se pisotea la ética y la moral, predomina y gana la ley del más astuto e inmoral. En realidad, esta misión es también de la sociedad y la ciudadanía, que no reconoce ni combate sus propios vicios y errores, con ciudadanos sin trabajo adictos a drogas y totalmente agresivos, además de algunas autoridades corruptas, que solo buscan el bien personal. Si queremos que esto cambie, iniciemos la renovación desde nosotros, en nuestras familias, ¡con nuestros hijos! (O)

Dr. Francisco Chérrez

Dr. Francisco Chérrez

Médico Pediatra. Expresidente de la Sociedad de Pediatría del Azuay. Expresidente de la Federación ecuatoriana de Pediatría. Exjefe de Residentes del Hospital Vicente Corral Moscoso. Autor de libros.