Estamos a un piti de las elecciones seccionales, medio raras, pero bueno. Y digo raras porque por motivo del Fenómeno del Niño, se las adelantaron ya que el agua nos llegaría hasta el pescuezo, y ciertito es. Los hermanos de la Costa ecuatoriana ya están pasándola terrible. Vean no más cómo en Quito los carros fueron arrastrados por la fuerza de la lluvia.
Y más particulares se ponen las cosas porque, a pocas semanas de las elecciones, le agarraron de madrugada a Luisa González, excandidata a la Presidencia del Ecuador, a quien están investigando por unos supuestos financiamientos turbios en la campaña electoral de 2023. Así que el tema electoral está on fire. Ya iremos conociendo los detalles.
Me desvié un poquito del tema, pero, como saben, me gusta dar contexto. Es que el asunto, la verdad, es muy preocupante. Pasan las administraciones locales, pero no hay nadie que tome la batuta para debatir la prohibición de viajar dos en moto. Uno que otro político medio que aborda el tema de lejos y se lanzan la pelotita.
Estas últimas semanas se han incrementado las denuncias en medios de comunicación de personas que han sido víctimas de la delincuencia bajo esa modalidad. Hubo un acontecimiento que me dejó muy alerta. Un señor se bajó a comprar pan frente a un establecimiento educativo, se bajaron estos indolentes y, con chispa en mano, lo sometieron para robarlo. Nunca se había visto esto acá.
Caramba. ¿Eso a nadie le importa? Pues a mí sí. ¿Cómo rayos podemos caminar tranquilos? Cuando paseamos por la calle y vemos una moto de dudosa procedencia, nos ponemos a rezar a todos los santos. Ya vivimos con el corazón en la boca. Ya no se puede andar en paz, pues en cada momento se registran esos hechos. Y, como la gente prefiere evitar tanto rollo burocrático, todo queda solo para las estadísticas. Así que, apreciados candidatos, ahorita que están ofreciendo maravillas, resuelvan ese tema. (O)







