Con la IA, dicen que se puede realizar todo, contestar todo y conocer casi todo, sin embargo, a la par se van generando cada vez más dudas, porque la IA “hasta puede llegar a realizar un acto consciente”, PERO no tiene conciencia. Las dudas se acrecientan cada vez más, y, peor, cuando nos vanagloriamos de que tenemos conciencia, en este contexto, siempre será necesario tratar de despejarlas, sin embargo, la misma inteligencia humana con sus pensamientos y acciones generan más dudas que hacen dudar de lo que es la “verdad – verdad”; sumado a que: “a la vez que hemos moldeado a las máquinas (los humanos), las mismas máquinas nos han moldeado a nosotros” (Savulescu y Lara, 2021).
En el mundo de las dudas, las más pecaminosas y reiterativas son en la política, v.gr.: ¿Cómo no dudar de los accionares de los auto denominados buenos alcaldes de Cuenca, Guayaquil, Muisne, Ponce Enríquez y otros, cuando la Fiscalía apunta (sin confirmar) que han, literalmente, robado al país? ¿Cómo no dudar de la exministra de Energía que se lo endilga de peculado cuando ya ha abandonado el país? ¿Cómo no dudar del Presidente que anuncia que no habrá cortes de energía, pero estos si se dan?
Hoy dudamos de todo, desde los pronunciamientos del “Rey del Mundo” (D. Trump) hasta los resultados del fútbol, pasando por las marcas de ropas hasta la higiene en los restaurantes. Ni que decir de las rifas y regalos que están apareciendo por motivo de navidad y fin de año. Dudamos del vecino que acaso pueda ser miembro de un GDO y con razón de los precandidatos a las elecciones próximas que ya están ofreciendo el oro y el moro, tal vez asesorados por la IA.
Hoy casi nadie quiere quedar mal, peor reconocer errores. Vivimos en un mundo en donde predomina la duda que nos está conduciendo a inestabilidad emocional y retraso o alteración en el mismísimo desarrollo personal y su entorno.
Hoy todos y de todo dudamos, e incluso, estimados lectores: casi que seguro estamos, de que, muchos estarán dudando de que quien escribe esta nota se basó o lo dictó la IA… ¡AMÉN! (O)



