Así es: otro Carnaval que se va, y como manda la tradición, debe despedirse con el mayor jolgorio posible, abundante comida, licor sin preguntas y un desorden cuidadosamente celebrado. Porque el carnaval es, ante todo, la desnudez de la alegría y el legítimo recreo del caos: ese breve paréntesis en el que se suspenden las …


