Es verdad, los reos nunca llegaron, pero la intención cuenta. Porque, además, si los peligrosos delincuentes que protagonizaron la última carnicería de Santo Domingo, no residen ahora a escasos seis kilómetros del corazón urbano de Cuenca, no es porque el gobierno nacional, así de pronto, tuvo una epifanía de respeto por esta ciudad que desconoce …











