Aproximadamente a las 08:00 de ayer se reportó un nuevo accidente de tránsito en la vía Cuenca–Azogues. Esta vez ocurrió cerca del ingreso al Campo Santo Santa Ana.
Cuatro vehículos resultaron involucrados; uno de ellos, un Gran Vitara, quedó volcado sobre la calzada. Paramédicos del Cuerpo de Bomberos de Cuenca acudieron a la zona.
Una persona resultó con golpes. La trasladaron al hospital Del Río, mientras que los vehículos quedaron retenidos por agentes de la Empresa de Movilidad (EMOV EP), del Municipio de Cuenca.
Un grave siniestro de tránsito se registró el 17 de marzo de 2026, también en este corredor vial, a la altura de la gasolinera Primax, en el sector de Challuabamba, al norte de la ciudad.
El accidente involucró a una camioneta doble cabina y a un auto de color negro. Una persona, de sexo masculino, fue hallada sin signos vitales al interior de uno de los vehículos implicados, mientras que otra, de sexo femenino, resultó herida.
Siniestro
Uno de los automotores, que circulaba en sentido Azogues–Cuenca, se salió del carril, cruzó el parterre y terminó en la vía contraria, donde impactó contra el otro vehículo.
Un motociclista de 35 años falleció el lunes 23 de febrero, también en un accidente en esta arteria vial, tras quedar atrapado entre un bus y un automóvil a la altura del ingreso a Punta Corral.
En aquella ocasión, moradores del sector salieron a exigir que las autoridades hagan controles de velocidad e impidan que vehículos se estacionen al costado de la vía.
Velocidad
Para Juan Díaz, ingeniero en tránsito y perito judicial, la alta siniestralidad en esta vía responde, en gran medida, al exceso de velocidad en tramos rectos que generan una falsa sensación de seguridad.
“Es frecuente ver que algunos conductores superan los límites sin considerar cambios bruscos… La velocidad hace que no tengan mayor capacidad de maniobra y eleva el riesgo de accidentes…”, señaló.
Para Díaz, otro factor es la imprudencia al volante, especialmente en adelantamientos indebidos. La combinación de tráfico pesado, curvas y poca paciencia provoca maniobras riesgosas.
A su juicio, el estado de la vía también influye, pues si bien la calzada está en buen estado, en algunos tramos hay sedimentos y material arenoso a los costados, lo que hace que los vehículos pierdan estabilidad.
Celular
Advirtió que uno de los problemas que se ha agravado es el uso del celular mientras se conduce, lo que provoca distracción que, sumada a otros factores como la velocidad, puede ser fatal.
Para Juan Antonio Proaño, instructor de conducción, una de las soluciones para el control de la velocidad son los radares, ya que estos elementos incluso disuaden conductas imprudentes.
“Los radares deben ser vistos como dispositivos tecnológicos no para sancionar, sino para prevenir y educar… Esa debe ser la lógica cuando hablamos de prevención de accidentes…”, afirmó.
Acotó: “los radares permiten un control constante y objetivo, sin depender únicamente de operativos presenciales, lo que genera una vigilancia permanente que contribuye a ordenar el flujo vehicular y reducir maniobras peligrosas”.












