Juan Carlos Vega, de Cuenca, es el titular del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y anteriormente estuvo al frente del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
Vega ha sido escogido por el movimiento político Acción Democrática Nacional (ADN), cuyo líder es Daniel Noboa, presidente del Ecuador, como precandidato a la Alcaldía de Cuenca.
Es Agrónomo por la Escuela Agrícola Panamericana Zamorano, de Honduras, y tiene un Bachelor of Science (Licenciatura) en Administración de Agronegocios por la Universidad de Arkansas, en los Estados Unidos (EE.UU.).
– Hay una deuda histórica del Gobierno Nacional hacia el sector de la agricultura. En esta administración del presidente Daniel Noboa, ¿en qué medida se ha logrado solventar esa deuda?
Es muy cierto lo que dice. El campo ha estado muy abandonado, poco mecanizado y con escaso apoyo en asistencia técnica y nuevas tecnologías. Desde el gobierno del presidente Noboa, nos hemos enfocado en mejorar la mecanización a través de la entrega de tractores, maquinaria de campo, drones e incluso camionetas rurales para facilitar el traslado de productos a los mercados. También trabajamos fuertemente en capacitación sobre nuevas tecnologías basadas en aplicaciones móviles para medir predios y calcular dosis de insumos. Además, impulsamos una tendencia hacia productos biológicos y el reciclaje de nutrientes, combinando desechos animales con microorganismos. Un ejemplo es el uso de la tricoderma, un hongo que ayuda a las raíces a crecer más rápido y absorber mejor los nutrientes. Aplicamos esto en la «zona cero» del fusarium raza 4 en El Oro, logrando que una plantación de banano pasara de producir 80 cajas por semana a 400, evitando que la enfermedad se difundiera. Buscamos restablecer el equilibrio ecológico del suelo para tener un manejo agroecológico sin sacrificar productividad ni calidad, respondiendo a la demanda de mercados nacionales e internacionales por productos con baja carga química.
– ¿Cómo hacer que la gente vuelva los ojos al campo? Pues, históricamente ha habido una migración rural a la urbana buscando alternativas de trabajo.
Estamos impulsando dos enfoques. El primero es la sostenibilidad económica: entender qué, cómo y cuándo producir, y conectar a los productores con sus mercados. Por ejemplo, llevamos a productoras de Cotopaxi a mercados de Riobamba para que identifiquen qué productos tienen mejor precio y demanda, como la coliflor morada, y luego regresen a sus parcelas para aplicarlo. Queremos convertirlos en microempresarios que manejen sus costos, proyecciones y flujos de caja para que sean sujetos de crédito bancario. El segundo enfoque es la asociatividad, para que pequeños productores puedan abastecer de forma continua a grandes cadenas de supermercados. También buscamos atraer a los jóvenes mediante la innovación, usando drones y aplicaciones móviles para que vean en el campo una oportunidad de brindar servicios tecnológicos como fumigación o vigilancia.
– ¿En qué medida esto ayudaría a romper la cadena de intermediación que termina afectando al agricultor?
La información es crítica para romper esa cadena. Disponemos de la aplicación SIPA, donde publicamos diariamente los costos de los 40 productos principales en los mercados. Así, un ganadero en Azuay puede saber si el precio en Santo Domingo justifica el transporte de sus animales, logrando una formación de precios más transparente. También impulsamos ferias de comercialización directa. En el Azuay, estas ferias han generado ventas por más de 5,2 millones de dólares. El consumidor en Cuenca recibe productos de alta calidad (miel, hortalizas, leche de cabra) a mejor precio, y el productor obtiene mayores ingresos al eliminar intermediarios.
– Una de las iniciativas de esta cartera de Estado es el programa de Agricultura Familiar Campesina (AFC). ¿Cómo funciona este proceso?
Es el corazón del Ministerio, pues trabajamos con pequeños productores que proveen el 60 % de los alimentos del país. En Azuay tenemos unos 3.000 calificados con el sello AFC y 6.000 más en proceso. Es una certificación que requiere cursos de capacitación en eficiencia productiva y manejo de microempresas mediante la metodología japonesa «CHEP». Esto les permite integrarse a restaurantes, supermercados y circuitos alternativos de comercialización (Yalkos), fortaleciendo la base de la vida rural y asegurando alimentos limpios para la ciudad.
– Otro de los proyectos es el proyecto PIDARA, ¿en qué consiste?
Es el proyecto más grande del Ministerio, con un presupuesto de casi 54 millones de dólares. Incluye la entrega de soluciones de mecanización agroproductiva («Somas»), como tractores, motoguadañas y picadoras. También ofrece asistencia técnica; en Azuay se han realizado más de 22.000 cursos. Ahora contamos con un formato virtual de 70 temáticas agronómicas que los productores pueden descargar en sus celulares para autocapacitarse y luego consultar dudas específicas con nuestros técnicos. Buscamos una agricultura técnica con menores costos y las certificaciones necesarias para exportar, como ya lo hicimos con un contenedor de plátano en Manabí.
– Respecto al cuy, un producto con gran acogida en el mercado local pero que a veces no suple la demanda, ¿cómo impulsar que la gente se dedique a su crianza y exportación?
El cuy es el animal más eficiente en cautiverio para convertir hierba en carne (relación 2 a 1, frente al 7 a 1 de los bovinos). El desafío es que deje de ser una comida exclusivamente festiva para convertirse en un plato del día a día, como pasó con el pollo. Si logramos eso, el consumo se multiplicará por 10 o 20, permitiendo un mercado local competitivo y una plataforma para exportar a nuestros compatriotas en Nueva York o España. Azuay tiene la cultura culinaria y los mejores cuyes del país para liderar esto.
– El ministerio también tiene el plan créditos 7 x 7. ¿En qué consisten?
El acceso al crédito ha sido siempre un limitante. El crédito 7×7 ofrece 7 años de plazo con un interés del 7 %, una tasa subsidiada gracias a un convenio entre BanEcuador y el Ministerio. Es una tasa bajísima comparada con el 16 % o 17 % de las cooperativas. Incluye años de gracia donde solo se paga el interés, facilitando la inversión en maquinaria, galpones y equipos de ordeño. Ya se colocó un primer bloque de 20 millones de dólares, beneficiando a 10.000 productores a nivel nacional. En Azuay se han colocado casi 5 millones y ahora hemos abierto una segunda etapa de 100 millones adicionales que incluye también al sector pesquero y acuícola, como la producción de alevines en la zona de El Cajas.
– ADN lo ha escogido como precandidato a la Alcaldía de Cuenca. ¿Usted será candidato a la Alcaldía de Cuenca?
Primero, súper agradecido y es un honor para mí que me hayan considerado para ser la máxima autoridad de mi querida ciudad de Cuenca… Este rato es una precandidatura, como habrá muchas otras precandidaturas. Ya cuando pasen los días y haya los mecanismos de democracia interna se irá definiendo…
Más noticias:






