Los primeros datos de las estaciones meteorológicas instaladas entre Tarqui y Victoria del Portete fortalecen la posibilidad de construir el nuevo aeropuerto de Cuenca en esa zona. Los resultados iniciales son favorables.
José Luis Aguilar, director de la Corporación Aeroportuaria de Cuenca (Corpac), explicó que la información recopilada confirma, en términos generales, condiciones adecuadas para la operación aérea.
Sin embargo, aclaró que los resultados aún son preliminares. El estudio meteorológico deberá completarse con información recopilada durante tres a cinco años e incluso podría incorporarse una tercera estación.
Aguilar indicó que una de las principales preocupaciones era la presencia de neblina, un fenómeno que podía afectar la navegación aérea. No obstante, los primeros análisis descartan que represente un inconveniente.
La consultora canadiense contratada para el estudio es la encargada de evaluar las condiciones meteorológicas que inciden en la navegación aérea. Una vez concluida esta fase se desarrollarán nuevos análisis técnicos.
Entre ellos constan un estudio de prefactibilidad, investigaciones de suelo y los diseños de ingeniería, documentos que permitirán determinar la viabilidad técnica y económica del futuro aeropuerto.
Vía
Cristina García, arquitecta y representante de la Asamblea Ciudadana por la Vialidad del Azuay, recordó que la propuesta de construir el aeropuerto en Tarqui no es reciente y cuenta con antecedentes técnicos.
A su criterio, la ciudad necesita una nueva terminal aérea, pero advirtió que el proyecto debe planificarse de manera integral y coordinarse con el Ministerio de Infraestructura y Transporte (MIT).
García señaló que el aeropuerto debe vincularse con el futuro acceso sur, una obra considerada estratégica para mejorar la conexión con Yunguilla, Machala, Pasaje y otros sectores del Austro.
También consideró que la propuesta planteada por la Universidad de Cuenca para el acceso sur merece fortalecerse, mientras que alternativas como la vía Turi-Tarqui requieren estudios integrales antes de ejecutarse.
Explicó que esa vía ya sirve como desfogue del tránsito, pero cualquier ampliación debe considerar las infraestructuras existentes, como complejos deportivos, viviendas y actividades productivas.
Mesa técnica
La representante ciudadana insistió en que un aeropuerto sin un acceso vial eficiente perdería funcionalidad, pues la conectividad terrestre es indispensable para garantizar su operación y desarrollo.
Por ello propuso conformar mesas de diálogo con participación de la academia, el Municipio de Cuenca, la Prefectura del Azuay, el MIT, moradores y representantes de los sectores productivos.
García recordó que la Asamblea Ciudadana por la Vialidad del Azuay ya planteó en 2023 la necesidad de impulsar el acceso sur, mantener los cinco ejes viales y avanzar en la construcción del nuevo aeropuerto.
Respecto al financiamiento, señaló que el peaje puede ser un mecanismo válido para sostener la infraestructura vial, siempre que garantice mantenimiento permanente, calidad y una circulación eficiente.
Finalmente, hizo un llamado al Gobierno Nacional, a las autoridades locales y a los sectores productivos para construir una hoja de ruta conjunta que permita concretar un acceso sur moderno y un nuevo aeropuerto para Cuenca.
Experto
Patricio Segarra, arquitecto e investigador en planificación territorial, explicó que construir un aeropuerto exige planificar todo su entorno, no solo la pista y la terminal aérea.
La zona debe contar con vías amplias y seguras, transporte público eficiente, redes de agua potable, alcantarillado, energía, telecomunicaciones y áreas destinadas a servicios logísticos.
También es indispensable reservar suelo para hoteles, centros de negocios, comercio, estacionamientos y zonas verdes. “Un aeropuerto impulsa el desarrollo solo si su entorno crece con planificación…”, concluyó.
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