Hace más de dos décadas, Jaime Chinchilima, promotor cultural de la parroquia Cumbe, comenzó a coleccionar todo tipo de objetos antiguos sin imaginar que, con el paso de los años, esa afición daría vida a su propio museo etnográfico, al que bautizó con el nombre de su madre, Julia E. Pesántez, quien falleció en 2017.
El museo abrió sus puertas en septiembre de 2021 en una antigua vivienda de bahareque, propiedad de su familia, situada en el sector La Floresta, aproximadamente a un kilómetro del parque central de Cumbe. El inmueble conserva su esencia original gracias a un cuidadoso proceso de restauración que lo transformó en uno de los principales patrimonios arquitectónicos de la parroquia.
El acceso al museo se realiza por un sendero que atraviesa un jardín y cultivos tradicionales de la zona, ofreciendo al visitante un primer acercamiento al entorno rural que caracteriza a la parroquia. La vivienda, distribuida en tres niveles, alberga una colección que narra la historia de la parroquia: sus orígenes, el trabajo de los agricultores, los oficios tradicionales, las expresiones artísticas y la evolución tecnológica que ha acompañado a la comunidad a lo largo del tiempo.
Jaime, de 48 años, asegura que el respaldo de su familia ha sido fundamental para convertir este proyecto en una realidad. Aunque considera que ha cumplido una de sus principales metas, todavía mantiene otros objetivos orientados a promover el patrimonio cultural y difundir los atractivos y las riquezas de Cumbe, parroquia ubicada al sur del cantón Cuenca.
El recorrido por el museo se realiza a través de unas estrechas y reforzadas escaleras de madera que conectan los tres niveles de la antigua vivienda. En la primera planta, los visitantes encuentran una variada colección de numismática, cruces e imágenes religiosas, además de herramientas utilizadas en la construcción y la ebanistería. También se recrea una cocina tradicional con ollas, vasijas, cántaros, piedras de moler y otros utensilios que evocan la vida cotidiana de las familias de antaño.

La segunda planta está dedicada a la memoria tecnológica y doméstica. Allí se exhiben radios antiguos, televisores en blanco y negro, cámaras fotográficas y de filmación, junto con una recreación de las habitaciones tradicionales, equipadas con camas de colchones de estera, cobijas tejidas con lana y una colección de prendas típicas, entre ellas blusas, polleras, ponchos, paños y calzado. Muchas de estas piezas fueron recuperadas gracias al aporte de los habitantes de la parroquia.
En el tercer nivel funciona un observatorio agro-solar, desde donde Jaime impulsa uno de sus proyectos más ambiciosos: la Ruta de los Cerros Sagrados. Desde este espacio es posible apreciar elevaciones emblemáticas como los cerros Cauzhín y Mirín, considerados referentes naturales y culturales de la zona.
Entre los planes de Jaime está continuar enriqueciendo la colección del museo con nuevos objetos históricos y fortalecer el turismo comunitario como una alternativa para dinamizar la economía local y preservar la identidad de Cumbe.

Para las autoridades parroquiales, iniciativas como esta contribuyen a posicionar a Cumbe como un destino con un importante legado cultural. Ubicada en el límite entre la provincia del Azuay y el cantón Sígsig, la parroquia conserva vivas sus costumbres, tradiciones y patrimonio, elementos que hoy encuentran en este museo un espacio para su difusión y conservación.
- Jaime Chinchilima es autor del libro «Tejiendo mi historia», una obra en la que relata el proceso de restauración de la antigua vivienda y la creación del Museo Etnográfico Julia E. Pesántez.
- Actualmente, Jaime está a cargo de la administración, conservación y mantenimiento del museo, labor que realiza con el permanente apoyo de su familia.
- El museo abre sus puertas todos los días. Además, las instituciones educativas pueden programar visitas guiadas, previa coordinación, para facilitar el traslado y la atención de los estudiantes.
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