Convención del 45 en Cuenca: 4 lugares para conocer entre alfarería, arte, gastronomía y memoria

La Convención del 45 conserva uno de los principales núcleos de alfarería de Cuenca.

En pocas cuadras se concentran la Casa Patrimonial del Alfarero, talleres de ceramistas, propuestas de teatro y artes escénicas, un restaurante que integra la cerámica a su concepto gastronómico y un museo que reúne objetos de distintas épocas.

Casa del Alfarero

El recorrido inicia en la Casa del Alfarero, ubicada en la intersección de las calles Daniel Alvarado y Mariscal Lamar.

El inmueble presenta un mapa con los principales ceramistas del sector y una exposición permanente sobre la historia del oficio. En la planta alta se desarrollan muestras temporales de artistas contemporáneos.

Xavier Vintimilla, coordinador del Sistema de Casas Patrimoniales de la Dirección de Cultura del Municipio, explica que desde este punto las visitas se conectan con talleres de artesanos, emprendimientos y propuestas culturales del barrio.

«La esencia de la Casa del Alfarero es la promoción de los artesanos en el arte alfarero y cerámico», señala.

Los horarios de atención en la Casa del Alfarero son de lunes a viernes entre las 08:00 y las 16:45. Abre fines de semana y feriados de 10:00 a 14:00, cuando existen recorridos o actividades especiales.

Museo Zoila Quezada

A pocos metros se encuentra la Casa Museo Zoila Quezada. El espacio nació a partir de la afición de la madre de Juan Flores Quezada por conservar objetos antiguos, una práctica que él continuó al reunir piezas familiares y adquisiciones de distintas épocas.

La colección incluye un reloj de bolsillo que perteneció a su abuelo, además de relojes de pared tipo cucú, juguetes antiguos, teléfonos, radios, cámaras fotográficas, muebles y vajillas.

Estos objetos muestran los cambios en la tecnología y las costumbres de distintas generaciones.

En arte sacro se pueden observar imágenes religiosas con ojos de vidrio, una técnica utilizada para dar mayor realismo a los rostros.

«Cada objeto tiene una historia detrás. Uno se pregunta quién los tuvo y qué recuerdos guarda. Hay objetos que se han perdido con el tiempo y que forman parte de la historia. Guardarlos permite que las nuevas generaciones conozcan esa parte del pasado», señala.

El museo recibe visitantes de lunes a sábado de 09:00 a 12:00 y de 15:00 a 18:00. El ingreso tiene un costo de 2 dólares para adultos y 1 dólar para niños.

La Guarida

El recorrido continúa hacia La Guarida, ubicada en la intersección de las calles Mariscal Lamar y Luis Pauta.

El proyecto abrió hace 13 años como un espacio dedicado al teatro y las actividades culturales. Con el tiempo incorporó la gastronomía como su principal actividad y mantuvo una programación artística.

Actualmente organiza ciclos de cine, conciertos, catas de vino y encuentros gastronómicos. También cuenta con una galería y un taller de cerámica.

«Hemos devuelto la alfarería al barrio mediante un horno comunitario y un estudio profesional de cerámica. Se realizan talleres cada dos o tres meses para mantener estos conocimientos», explica Andrés Zambrano, chef ejecutivo del establecimiento.

La relación entre cocina y cerámica forma parte de la propuesta del restaurante. La vajilla utilizada en el servicio fue elaborada en su propio taller.

Esa conexión con la identidad del barrio se extiende al espacio público. Para Zambrano, los murales instalados en distintas calles modificaron la imagen del sector y favorecieron la llegada de visitantes.

Su propuesta gastronómica trabaja con productos agroecológicos y una cocina diaria que aplica prácticas para reducir desperdicios, disminuir el impacto ambiental y promover una cadena laboral justa.

La atención es los viernes, sábados y domingos desde las 17:00, bajo reserva al 099 806 8071 o mediante las redes sociales.

Casa Barojo

El último punto del recorrido es Casa Barojo, ubicada en la calle Daniel Alvarado 1-87.

El inmueble funciona como sede del colectivo artístico del mismo nombre y surgió como un lugar de ensayo después de la pandemia.

Actualmente funciona como espacio de coworking cultural y acoge funciones de teatro, talleres de literatura, danza y actividades de formación artística.

Piotr Zalamea, coordinador artístico del colectivo, explica que la historia del barrio y la presencia de actores vinculados al patrimonio permiten desarrollar una programación cultural.

«Nos hemos vinculado con la Casa del Alfarero, con vecinos y con los comercios del sector para que ellos también participen de las actividades y encuentren una oferta cultural», comenta.

Barojo recoge testimonios de habitantes de la Convención del 45 para construir propuestas escénicas relacionadas con las vivencias del barrio y sus antiguos alfareros.

Esa relación con el pasado también se refleja en las calles. Murales dedicados a ceramistas como los Segovia, Pacheco, Alvarado y Vanegas, familias vinculadas al trabajo con arcilla, forman parte del paisaje urbano.

A esto se suman los cajetines de medidores de agua y energía intervenidos con ilustraciones que recuerdan a los antiguos alfareros.

Esta ruta también se extiende por las calles del barrio, donde aparecen murales dedicados a ceramistas como los Segovia, Pacheco, Alvarado y Vanegas, familias vinculadas al trabajo con arcilla.

Además, los cajetines de medidores de agua y energía intervenidos con ilustraciones recuperan la memoria de los antiguos alfareros del sector.

¿Por qué se llama Convención del 45?

Antes de adoptar su nombre actual, este sector era conocido como el barrio de los Olleros por la presencia de familias dedicadas al trabajo con arcilla.

Según el libro Rostro de los Barrios de Cuenca, de Adolfo Parra Moreno, los artesanos elaboraban sus productos durante la semana y los jueves los llevaban a vender en lo que hoy es la Plaza Rotary.

El nombre Convención del 45 se relaciona con un encuentro ocurrido en 1845, cuando varios presidentes y figuras políticas llegaron a Cuenca para la elaboración de la Cuarta Carta Magna del país.

De acuerdo con el escrito La Casa Convención del 45, de Teodoro Rodríguez Muñoz, los asistentes participaron en una jornada de esparcimiento en la vivienda que actualmente se conoce como Casa del Alfarero.

A partir de ese hecho, una de las calles del sector tomó el nombre de Convención del 45. Décadas después, en 1952, los moradores decidieron organizarse como un nuevo barrio y adoptaron esa denominación. (I)

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Patricia Naula Herembás

Patricia Naula Herembás

Licenciada en Comunicación Social con experiencia en medios tradicionales y digitales. Hace coberturas y redacción de temáticas de emprendimiento, empresarial, sociedad e interculturalidad.