En la casa que construyó con su esfuerzo se instaló un altar. Sobre una mesa cubierta con un mantel blanco reposa un cuadro con su fotografía y, a sus pies, ocho velas permanecen encendidas. Así, su esposa y familiares rinden homenaje a Jesús Mesías Lojano, un migrante de la comunidad Corazón de Jesús, en Turi, quien perdió la vida el pasado miércoles 30 de septiembre tras ser apuñalado en el metro de Nueva York, Estados Unidos (EE.UU.).
Hace alrededor de 25 años, Mesías migró encomendándose a Dios y al Sagrado Corazón de Jesús, con el propósito de trabajar y mejorar las condiciones de vida de su esposa, Rosa Ortega, y sus seis hijos.
Con el paso de los años logró construir su casa y también apoyó a algunos de sus familiares. Tenía previsto regresar este mes de octubre o, a más tardar, durante la próxima celebración de Carnaval, para compartir con su familia y disfrutar de lo conseguido a lo largo de los años que permaneció lejos de sus seres queridos.
Unas pocas horas antes de morir, tras ser atacado por un sujeto que posteriormente fue detenido, Mesías, de 59 años, conversó con su esposa. Como acostumbraba hacerlo todos los días, le preguntó cómo estaba, le pidió que trabajara menos en el campo y que se cuidara.
Quedó en volver a llamarla para conversar sobre un asunto que había quedado pendiente. Esa llamada nunca pudo darse porque la muerte se cruzó en su camino.
En medio del silencio y la tristeza, Rosa recuerda cada una de las llamadas en las que siempre le pedía a su esposo que regresara para compartir nuevamente con la familia y la comunidad.
Cuenta que Mesías era muy apreciado, pese a encontrarse lejos. Acostumbraba ser prioste de las fiestas religiosas en honor al Sagrado Corazón de Jesús, como muestra de agradecimiento por las bendiciones recibidas para él y su familia.
También era muy cercano a una hija y sus nietos, quienes lo adoraban. A pesar de la distancia, nunca se desentendió de ellos. En cada conversación preguntaba cómo estaban, si necesitaban algo y de qué manera podía ayudarlos para que estuvieran bien.
Ahora, Rosa solo espera que el cuerpo de su esposo regrese al país para darle cristiana sepultura. En medio del dolor, pide al Gobierno Nacional que la ayude con la repatriación de sus restos, para que Mesías pueda descansar en paz en la tierra que lo vio nacer.
Justicia para Mesías
El caso de Jesús Mesías Lojano rápidamente se conoció a escala internacional. En medios de comunicación y redes sociales circulan videos en los que se observa la agresión que terminó con su vida.
Andrés Lojano, yerno de Mesías, todavía no puede creer lo sucedido con su suegro, a quien considera como un padre.
Cuenta que su cuñado y otros familiares que permanecen en EE.UU. buscan que se haga justicia y que el responsable reciba una sanción por el crimen. Sin embargo, es consciente de que ninguna condena devolverá la vida de su ser querido.
La comunidad Corazón de Jesús y la parroquia Turi permanecen consternadas por lo ocurrido. Vecinos y allegados llegan hasta la vivienda para acompañar a la familia durante estos momentos de dolor y expresar sus condolencias por la muerte de un hombre cuyo mayor sueño era regresar a casa y ver felices a los suyos.
Cancillería se pronuncia por asesinato
Medios de comunicación internacionales informaron que el sospechoso del crimen fue detenido por las autoridades. Se trata de Jyrell Thomas, de 25 años, residente del Bronx.
Según las autoridades, el sospechoso enfrenta cargos por asesinato y posesión criminal de un arma, tras el ataque en el que perdió la vida Jesús Mesías Lojano, oriundo de la parroquia Turi, del cantón Cuenca.
La Cancillería del Ecuador también se pronunció sobre el caso. En un comunicado informó que gestiona el acercamiento con los familiares del compatriota, quien falleció tras ser atacado.
Desde el Consulado del Ecuador se realizan las gestiones para contactar a los familiares y brindarles la asistencia necesaria ante esta lamentable situación. –(I)
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