Perros ferales y mascotas, una amenaza persistente para la fauna del Parque Nacional Cajas

La falta de conciencia de algunas personas pone en riesgo el Parque Nacional Cajas. Foto: Andrés Mazza para El Mercurio
La falta de conciencia de algunas personas pone en riesgo el Parque Nacional Cajas. Foto: Andrés Mazza para El Mercurio

El hallazgo de un venado atacado en el sector de Ventanas el último fin de semana, en la zona sur del Parque Nacional Cajas, cuyas imágenes circularon en redes sociales, vuelve a poner al descubierto una problemática recurrente: la interferencia de animales exóticos y ferales en uno de los ecosistemas más frágiles del país, reconocido como sitio Ramsar y parte de la Reserva de Biosfera Macizo del Cajas.

No es la primera vez que animales ajenos al ecosistema del Cajas y su zona de amortiguamiento atacan a la fauna silvestre y ponen en peligro la biodiversidad de Cuenca. 

Esto se debe a una doble dinámica, explicó a El Mercurio Juan Carlos Quezada, responsable del Departamento de Áreas de Conservación y Manejo de Cuencas Hidrográficas de ETAPA EP. 

Por un lado, todavía persiste el mal manejo de los perros de finca o de zonas agrícolas, que suelen soltarse en las noches. Por otro, el abandono de mascotas en los alrededores del Parque Nacional Cajas.

Los perros abandonados, sin quien los alimente, recurren a su instinto cazador e interfieren directamente con la fauna silvestre nativa.

Según Quezada, en las últimas semanas los moradores de la zona han avistado estas jaurías ferales.

Contaminación biológica

Hay otro problema recurrente en el Parque Nacional Cajas: el ingreso de mascotas. A pesar de que el Código Orgánico del Ambiente (CODA) prohíbe el ingreso de especies exóticas a los parques nacionales, se ha vuelto común que grupos de personas lleven a sus perros por los senderos del Cajas.

Ello implica un riesgo biológico, explicó Boris Tinoco, investigador de la Escuela de Biología de la Universidad del Azuay. Las heces y la orina de las mascotas introducen parásitos, bacterias y patógenos ajenos a la zona. Como la fauna autóctona no ha evolucionado con estos agentes externos, el contacto con el agua o el suelo contaminado puede transmitirle enfermedades graves.

Incluso cuando una mascota transita bajo control, sus marcas de olor y feromonas generan estrés y alteran el comportamiento de las especies nativas más sensibles, dijo Tinoco.

A esta contaminación se suma la presencia de desechos orgánicos arrojados por turistas, como cáscaras y restos de frutas. Frente a la creencia popular de que estos residuos fertilizan el suelo, Tinoco aclaró que alteran la dieta de la fauna silvestre y que los restos con semillas pueden introducir plantas invasoras.

¿Qué hacer ante la problemática?

Aunque el cuerpo de guardaparques efectúa controles continuos en los puntos de acceso, la extensión del Cajas imposibilita mantener una presencia permanente en cada rincón.

Ante esta realidad, Quezada y Tinoco coinciden en que la solución no pasa únicamente por promulgar nuevas normas de control y sanción, sino por la educación ambiental preventiva, la tenencia responsable de mascotas y la conciencia de visitantes y vecinos sobre los riesgos para este patrimonio natural. (I)

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Andrés Mazza

Andrés Mazza

Periodista y fotógrafo. Escribe sobre cultura, educación, migración y astronomía.