En la piel de la ‘12’: El Mercurio vivió la fiesta de Boca desde la popular

La mítica Bombonera en la noche del 14 de abril de 2026. Foto: Ismael Alvarado para El Mercurio
La mítica Bombonera en la noche del 14 de abril de 2026. Foto: Ismael Alvarado para El Mercurio

Diario El Mercurio estuvo presente y fue testigo directo de una de las experiencias más intensas del fútbol sudamericano: vivir un partido en la popular de la Bombonera, integrado a la mítica barra de Boca Juniors, en la «12». El equipo argentino jugó ante Barcelona, por la Libertadores.

En el corazón del barrio Caminito, la historia comenzó mucho antes del pitazo inicial. A cada minuto, la previa se encendía más. Las calles cercanas al estadio se transformaban en un río humano teñido de azul y amarillo, donde la cumbia, el fernet con cola y el humo de los asados marcaban el ritmo de una fiesta que parecía no tener fin.

Barrio La Boca. Foto: Ismael Alvarado para El Mercurio
Barrio La Boca. Foto: Ismael Alvarado para El Mercurio

Hinchas de todas partes, incluidos ecuatorianos, se mezclaban en ese carnaval popular. Entre ellos, también aparecía otra cara del espectáculo: la reventa. Entradas que oficialmente rondaban entre 40 y 60 dólares se ofrecían entre 100 y 150, pero la experiencia lo valía.

El camino hacia el estadio no es corto ni sencillo. Con varias calles cerradas, toca caminar entre seis y ocho cuadras hasta llegar a los accesos. Allí comienza otro capítulo; filas extensas, controles de identidad, requisas y múltiples filtros de seguridad que obligan a avanzar con paciencia.

Pero todo cambia cuando aparece, imponente, La Bombonera.

Cientos de personas se reúnen para entrar a la Bombonera. Foto: Ismael Alvarado para El Mercurio
Cientos de personas se reúnen para entrar a la Bombonera. Foto: Ismael Alvarado para El Mercurio

El ingreso a la zona de las puertas 11, 12, 13 y 14 es un tránsito progresivo hacia el corazón del espectáculo. Tras superar cada control, el estadio se deja ver de a poco, mientras el sonido de los bombos y los primeros cánticos comienzan a envolver al hincha.

En la puerta 12, Diario El Mercurio se integró a la mítica La 12, núcleo de la hinchada de Boca Juniors. Ahí no hay descanso. No hay pausas. No hay silencio.

El partido, correspondiente a la Copa Libertadores, enfrentó a Boca Juniors y Barcelona SC, un duelo que elevó aún más la expectativa en una Bombonera colmada.

Bombos, trompetas y banderas marcan el pulso de una tribuna que canta durante más de 100 minutos sin detenerse. El “dale, dale Boca” se convierte en un consigna colectivo, acompañado por saltos constantes y una energía que no decae.

El calor, el espacio reducido y la incomodidad quedan en segundo plano. Niños, jóvenes y adultos comparten un mismo objetivo: alentar.

Antes del inicio, la silbatina cae sobre el rival. Sin embargo, hay espacio para el reconocimiento: Darío Benedetto se lleva los aplausos de una hinchada que no olvida.

Con la salida del equipo, la Bombonera explota.

Durante el partido, la fiesta no se detiene. Los goles desatan aún más la euforia, pero el verdadero espectáculo está en las gradas. La hinchada marca el ritmo, y el resto del estadio responde.

Los cánticos, en muchos momentos, apuntan al rival eterno, River Plate, reafirmando una rivalidad que se vive incluso en noches internacionales.

Cuando el partido termina, la salida también tiene su ritual. Primero se retiran las banderas, luego la percusión. Se abre paso entre la gente para que bombos y trompetas abandonen la tribuna, mientras el estadio comienza a vaciarse lentamente. (D)

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Ismael Alvarado

Ismael Alvarado

Licenciado en Ciencias de la Información y Comunicación Social con experiencia en coberturas deportivas de todas las disciplinas a nivel nacional. Producción y contenido para medios digitales.