Martín Rosero: “mi sueño es competir en el World Tour”

Con solo 17 años y una trayectoria que inició hace apenas dos años y medio, el ciclista carchense Martín Rosero se abre paso en el exigente circuito juvenil de España. Representando actualmente al Team Biciobiker Excon Ciudad de Talavera, el pedalista oriundo de Tulcán conversó con Diario El Mercurio sobre su presente en Europa, sus rutinas de entrenamiento y el motor emocional que impulsa su carrera: su familia.

Rosero recuerda con precisión el momento en que el ciclismo entró en su vida. «Comencé hace 2 años y medio cuando mi padre llegó con una bicicleta a la casa y dijo que puedo practicar para ver si me gusta», comenta el deportista, quien rápidamente descubrió su potencial competitivo. «Me di cuenta desde la primera carrera que gane, mucha gente miró mi gran progreso en poco tiempo y supe que podría llegar más lejos».

Tras su llegada al equipo actual durante el Challenge de la Mancha, Rosero destaca el apoyo institucional: «Fue muy emocionante ya que es satisfactorio ver como todo tu trabajo da frutos, agradezco al equipo que en toda la carrera estuvo al pendiente de mí. Gracias a los logros obtenidos tuve la oportunidad de tener un acercamiento con el equipo, gracias a Dios el equipo me abrió las puertas y espero seguirlo representando de la mejor manera».

El rigor del asfalto europeo

Adaptarse al ritmo de competencia en el Viejo Continente ha sido un desafío técnico y físico. Para Rosero, uno de los factores más determinantes es el volumen del pelotón. «Lo más duro para mí fue la cantidad de corredores ya que la ubicación juega un papel muy importante en toda la carrera», señala. Asimismo, diferencia el estilo de las rutas locales: «Es muy diferente ya que las subidas aquí son con mucha potencia al punto de que la velocidad media al final de las carreras es muy alta a pesar del desnivel acumulado».

Para sostener este ritmo, el ciclista mantiene una disciplina estricta:

  • Aproximadamente 600 km de entrenamiento.
  • Inicia a las 8:00 AM con movilidad y ejercicios con bandas «para que las piernas no salgan frías».

La familia como motor de superación

A pesar de la distancia, sus raíces en Ecuador y Colombia son el pilar de su fortaleza mental. «Extraño a mi familia, me comunico con ellos todos los días y son mi motor para seguir adelante, siempre me han apoyado y solo quiero devolverles un poco de todo lo que ellos han hecho por mí», confiesa.

En los momentos de máxima exigencia, su madre ocupa un lugar central: «Mi madre es mi principal inspiración, es mi primer pensamiento, cuando voy sufriendo, cuando tengo un mal resultado o cuando gano una carrera sé que me apoyará».

Objetivos y futuro: El sueño World Tour

El calendario de Rosero tiene una fecha marcada en rojo: la Vuelta a Belsaya, que se disputará a mediados de junio. «Es el objetivo marcado, me estoy preparando de la mejor manera para llegar en buenas condiciones… Me gustaría dar lo mejor de mí para conseguir resaltar en el lote», afirma con determinación.

A largo plazo, la meta es clara: alcanzar la máxima categoría del ciclismo mundial. «Me gustaría llegar a un equipo World Tour, correr al lado de grandes ciclistas y poder disputar carreras». Inspirado por la disciplina de los ciclistas ecuatorianos que han sobresalido, Rosero mantiene la calma ante el desafío: «Es un camino muy duro con muchos altos y bajos, sé que si sigo por buen camino el objetivo no puede estar tan lejos». (D)

Martín Rosero durante su último podio. Foto: Cortesía
Martin Alvarez

Martin Alvarez

Licenciado en Periodismo Deportivo con experiencia en medios digitales. Escribe temas sobre deportes.