La ilusión se fue apagando con el paso de las fechas. Deportivo Cuenca, que antes de la pausa por la Copa del Mundo 2026 era uno de los equipos sensación de la LigaPro, hoy vive una realidad distinta: no gana, pierde terreno en la tabla y su afición comienza a perder la paciencia.
La derrota 2-0 ante Universidad Católica, la tarde del sábado en el estadio Alejandro Serrano Aguilar, profundizó la crisis deportiva del cuadro colorado. El equipo dirigido por Jorge Célico sumó su cuarto partido consecutivo sin conocer la victoria desde la reanudación del campeonato, con un saldo de tres derrotas y un empate.
La mala racha provocó una caída estrepitosa en la clasificación. De pelear en los primeros lugares, el Expreso Austral descendió hasta la séptima posición, dejando escapar una ventaja que parecía consolidada durante la primera etapa del certamen.
Ante Universidad Católica, Deportivo Cuenca mostró una de sus versiones más discretas de la temporada. Sin claridad en el mediocampo, con escasa profundidad en ataque y múltiples errores en defensa, el conjunto azuayo fue superado por un rival que controló las acciones de principio a fin.
Mauricio Alonso fue la figura del encuentro. El atacante aprovechó una desconcentración en la salida para abrir el marcador y, en el inicio del complemento, volvió a aparecer para firmar el segundo tanto y sentenciar el compromiso.
Mientras el reloj avanzaba, también crecía el malestar en las gradas. Los hinchas, que semanas atrás soñaban con ver a su equipo peleando en la parte alta, despidieron a los jugadores entre silbidos y dirigieron sus reclamos al banquillo técnico.
Mal momento
En la rueda de prensa posterior al encuentro, Jorge Célico no esquivó el mal presente del equipo y admitió que el grupo atraviesa un periodo complicado.
“Venimos de una racha fea y tenemos que revertir este mal momento. Sabemos que la gente va a estar molesta y lo comprendemos. Pensar que no van a rechiflar o a pifiar no es lógico”, señaló el estratega argentino.
El entrenador también respondió a los cuestionamientos sobre el comportamiento de algunos futbolistas fuera de las canchas.
“Vivimos una época en la que controlar a los jugadores fuera de la cancha no es posible. Todos son profesionales. No hay forma de controlar el entrenamiento invisible; todo es cuestión de rachas”, añadió.
Un golpe tras otro
Como si la derrota no fuera suficiente, Deportivo Cuenca sufrió otra baja sensible. El defensor David González abandonó el terreno de juego luego de recibir un fuerte impacto que le provocó la pérdida de un diente. El zaguero fue trasladado a una casa de salud para ser evaluado.
Con 28 puntos y un ambiente cada vez más tenso, el equipo azuayo está obligado a reaccionar. El margen de error se redujo y las próximas jornadas serán determinantes para el futuro del cuerpo técnico.
El siguiente desafío será este miércoles 22 de julio, cuando visite a Macará en el estadio Bellavista de Ambato, a partir de las 14:00. Allí, Deportivo Cuenca buscará recuperar la memoria futbolística y demostrar que la crisis todavía tiene salida.












