Inoperancia total. Estas dos palabras resumen cuan inútil es el gobierno para adquirir medicamentos básicos para abastecer a la red pública de salud.
Como si la salud de la gente importara poco, o ya se acostumbró a no tener medicamentos, a comprarlos en farmacias privadas, o, simplemente, a abandonarse a la enfermedad, entregarse a la muerte, el Estado se pasa de listo.
Otra vez; sí, otra vez, fracasó la iniciativa “Subasta inversa corporativa fallida”, lanzada en septiembre de 2025 a cargo del Servicio de Contratación Pública (Sercop).
Acaba de ser declarada desierta. La compra de medicamentos seguirá esperando, mientras en los hospitales cunde la rabia, la desazón y la condena.
Según la información difundida, la tan publicitada “subasta fallida” (un nombre premonitorio) fue lanzada en un portal diferente al Sistema Oficial de Contratación Pública, “donde se publican todos los procesos de contratación, y donde también se presentaron las compras corporativas de 2011, 2016 y 2022”.
Los proveedores que querían participar se encontraron con todo al revés. ¿Fallas técnicas? ¿Fallas en el programa? ¿Fallas cometidas a propósito?
Sea lo que sea, el resultado final: se declaró desierta la subasta. Así de simple; así de fría. El argumento de la burocracia: “los problemas que presentó la plataforma tecnológica usada para el proceso era distinta al Sistema de Contratación Pública”.
Qué mala hora que vive el Ecuador. No solo es la inseguridad, los claros indicios de corrupción, tapados con el silencio; las compras fallidas de energía eléctrica; la hediondez que afecta a la justicia; lo es también la inoperancia, la estulticia para resolver los problemas que han llevado a los hospitales públicos a convertirse en muros de lamentos.
Tan reprochable actitud, con un gobierno de “armas tomar” esa burocracia inoperante, indolente, ya debe estar fuera.
Pero qué; ni siquiera hay ministro de Salud.





