Queda para el escrutinio público el contenido del discurso del alcalde de Cuenca, Cristian Zamora, durante la sesión solemne efectuada por los 469 años de fundación de la ciudad.
Zamora centró su intervención relievando el fortalecimiento del sistema de salud con la construcción de tres hospitales en cabeceras parroquiales rurales con alta densidad poblacional.
Uno de ellos ya funciona. Los otros están próximos. Su planificación contempla el equipamiento completo, incluyendo la parte profesional.
Estas construcciones fueron cuestionadas por haber otorgado los contratos a una misma empresa. Ya intervino la Contraloría. Nada más esperar el desenlace para establecer el destino de las responsabilidades endilgadas preliminarmente.
Eso en nada debería ensombrecer ni restar méritos al momento de hablar de los servicios de salud que brindarán a la comunidad, con mayor razón conociendo las falencias existentes en los hospitales a cargo del Ministerio de Salud y del IESS.
El alcalde también destacó la ejecución de casi el 80 % de su propuesta integral, que comprende vialidad urbana y rural, soluciones ambientales, la defensa del agua con la compra de miles de hectáreas de páramos, el mejoramiento de los espacios públicos, de parques. En fin.
Vale que la crítica ciudadana, aún la electorera, se encauce por la objetividad, la realidad, menos por el apasionamiento, peor por los odios y rencores.
Una ciudad también es valorada por la calidad de la crítica, del debate político, de la expresión del pensamiento con inteligencia, menos con diatribas, peor con condenas anticipadas ni acusaciones que ahora circulan por redes sociales a costa de una mal entendida libertad de expresión.
Si el alcalde opta por la reelección será en las urnas donde la ciudadanía le premie o castigue.
Al margen de lo que sea, si enfrenta procesos legales será la justicia la que actúe, siempre y cuando lo haga en derecho.







