La desaprobación, por parte de la ciudadanía, de las diversas instituciones públicas debe causar más de una reacción.
Los resultados de la encuesta realizada por Click Research a mediados de abril pasado en cinco ciudades revelan la erosión vertiginosa de la institucionalidad.
La calificación que reciben la Justicia (71, 84 %) y el Consejo Nacional Electoral (68,13 %), tiene que originar un remezón.
A nivel de la Justicia hay tantas decisiones turbias, omisiones, hechos escandalosos, amén de otras barbaridades, que la confianza ciudadana en ella cae en picada semana tras semana.
Si esa calificación es una vergüenza para una de las funciones que más requiere de independencia, mucho peor es la otorgada al Consejo de la Judicatura (73,92 %) donde las designaciones de sus miembros cuadran al son del poder político y pisoteando la ley.
Que a la Asamblea Nacional la desapruebe el 70, 84 % no es novedad; más bien la confirmación de la regla, y que, tristemente, ya es histórica.
Qué se puede esperar del Consejo de Participación Ciudadana. Le desaprueba el 70,60 %. Otro “engendro constitucional” siempre dispuesto a amoldarse al Ejecutivo de turno.
Las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional reciben una calificación aceptable: 70,15 % y 61,38 %, en su orden, debido, se supone, a su desempeño en la lucha contra la inseguridad, aun con uno que otro desacierto.
Resulta sintomático que la desaprobación a los medios de comunicación sea del 57,79 %, muy por debajo de la que solían obtener siempre.
Habrá que hacer algún distingo, ahora que con la proliferación de medios digitales, el rol de la prensa se confunde; y hay otros que han sido comprados por el gobierno.
La gestión presidencial es desaprobada en un 54,68 %. Un campanazo como para entender que urge rectificar, ser autocríticos.
Si no hay plena confianza en la institucionalidad hay mucho que perder. Es cuestión de darse cuenta nomás.










