Universidad y títulos

En el Ecuador la educación superior va acumulando errores crasos. Palabras benevolentes en todo caso.
Tampoco hay razones para generalizar, peor para estigmatizar.
No hace poco, estudiantes de Medicina de la Universidad Central, habiendo reprobado materias claves, para pasar de año alteraron sus calificaciones accediendo al sistema informático.
El fraude académico no habría sido gratuito y sin la ayuda de alguien.
No se puede olvidar el fraude cometido por médicos posgradistas ecuatorianos en Argentina. Cometieron similar acto de corrupción.
En este caso vale preguntar. ¿Cómo serán tratados en ese país los profesionales que tras ese escándalo ahora viajan para especializarse en las universidades argentinas?
Resulta que ahora hay universidades que han implementado procesos de homologación para entregar licenciaturas en apenas nueve o diez meses.
El principal requisito de los aspirantes no es más que haber acumulado cierta experiencia, tener capacidad económica, y muchísimo mejor si tiene influencia política.
¿En dónde queda la rigurosidad académica de una universidad? ¿Qué cara ponen quienes de esa manera obtienen títulos exprés ante los que deben estudiar cuatro o cinco años para coronar su carrera?
Aquellos que se “queman las pestañas”, que hasta renuncian a tener vida social, ¿en qué quedan ante los que alteran notas, traicionándose asimismo, a la sociedad?
Se ha visto que una que otra universidad ofrece maestrías, doctorados, como dice el refrán popular, “por javas”, casi todas vía online, cuyos costos bordean los 5, 6, 7 hasta 10 mil dólares, habiendo convertido esos procesos ¿en un negocio lucrativo?
Ni se diga varias universidades del exterior, que usan esa misma metodología.
El Consejo de Educación Superior debe despejar estas y otras dudas. Es que el sistema de educación superior está dejando mucho que desear.

REM

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REDACCION EL MERCURIO