Clases y el caos vehicular

El reinicio de clases no solo implica que miles de estudiantes vuelvan a las aulas.
Desde este martes 1 de septiembre, escuelas y colegios, muy pronto también las universidades, reabren sus puertas, con lo cual comienza el año lectivo 2026-2027 en el régimen Sierra-Amazonía.
Las ciudades, independientemente de su tamaño y población, volverán a “agitarse”.
Cuenca, por ejemplo, durante las vacaciones se mostró aliviada, en especial por al tráfico vehicular.
Sin embargo, a partir de mañana retornará lo que ya es habitual: circulación caótica, “nudos vehiculares”, abuso de bocinas, correrías entre buses de transporte urbano, el apuro de las busetas al servicio de los estudiantes, el zigzagueo de motocicletas, más los peatones que no cruzan por los “pasos cebra”.
Gran parte de los padres de familia, por las razones que fueren, entre ellas, por ejemplo la seguridad, prefieren dejar a sus hijos en los planteles donde estudian. Los profesores, no todos desde luego, hacen lo mismo.
Ya está comprobado que ahora los tiempos de viaje dentro de la ciudad han aumentado. Hay más vehículos circulando. Todo esto contribuye a que el tráfico, especialmente durante las horas-pico, se torne caótico y peligroso.
Salvo pocas excepciones, quienes llevan a sus hijos a los planteles, los que asisten a sus lugares de trabajo, salen a destiempo, no intuyen potenciales riesgos, con lo cual abonan al caos.
La Empresa de Movilidad, en estos días ha puesto señales de tránsito, seguramente para permitir fluidez y que los choferes disminuyan la velocidad. Habrá que ver si dan resultados o, al contrario, los vehículos circulen por “embudos”, con mayor razón si hay semáforos y redondeles cada 50 metros, más las paradas de buses.
Hay, por lo tanto, tareas pendientes que deben tomarse en cuenta para que el reinicio de clases no sea “más de lo mismo”.

REM

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REDACCION EL MERCURIO