La historia de Raúl Becerra con el Deportivo Cuenca no comenzó en una oficina, sino en una playa. El atacante argentino, hoy referente histórico de la institución colorada, recuerda con precisión el momento en que su carrera dio un giro hacia el austro ecuatoriano. “Recuerdo que estaba de vacaciones en una playa con mi esposa y mi hijo recién nacido; nos habíamos quedado sin club”, relata Becerra, quien tras un paso por Colón de Santa Fe recibió la llamada de su representante con la oferta de vestir la camiseta morlaca.
La decisión fue rápida. El recuerdo de la participación internacional del club y su pasado como hincha de Boca Juniors, rememorando enfrentamientos previos facilitaron el acuerdo con la directiva de aquel entonces. Por esta razón, el acuerdo se concretó pronto. “Lo que eran vacaciones se transformó en una preparación para llegar bien a la pretemporada”, afirma.
Sin embargo, no todo fue ascenso en su trayectoria. El futbolista identifica al 2022 como su año más complejo debido a dos lesiones graves que mermaron su rendimiento. “Me generó mucho estrés y sentimientos de culpa por no poder aportar. Fue un dolor sentir que no era importante en ese momento”, confiesa, pese a que ese año marcó un gol determinante ante Barcelona S.C.
Al ser consultado sobre sus anotaciones más especiales, Becerra divide su respuesta entre lo emocional y lo estadístico. El gol ante Barcelona en 2022, premiado como el mejor del año, guarda un lugar especial en su afecto; no obstante, otorga una relevancia mayor a su primer tanto contra Guayaquil City (entonces River Plate). “Ese gol inició toda la historia en el club y me dio la confianza para lo que vino después”, explica.
El cierre de su etapa profesional estuvo marcado por un gesto que el argentino valora profundamente: la oportunidad de despedirse en cancha frente a su gente, incluso cuando su contrato ya había finalizado. “Fue un gesto oportuno de gente que ya no tenía compromiso conmigo. Que mis hijos me pudieran ver jugar los últimos minutos de mi vida es algo que siempre quedará en el recuerdo”.
Raúl Becerra es el tercer máximo goleador de Deportivo Cuenca con 53 goles en 135 partidos jugados. Además, el exdelantero cuenta con 16 asistencias a lo largo de su etapa en el cuadro rojo y negro.
Un héroe apodado ‘Mamita’
La historia de Walter ‘Mamita’ Calderón con el Deportivo Cuenca es una narrativa de perseverancia, superación y, finalmente, gloria absoluta. En una reciente entrevista con diario El Mercurio, el exdelantero recordó los hitos que marcaron su paso por el Expreso Austral. Así, recordó todos los logros: desde la obtención del título nacional hasta los goles que salvaron la categoría.
El punto de inflexión en la carrera de Calderón y en la historia del club fue el campeonato de 2004. «Elegiría el partido que se definió el campeonato contra Aucas. Elegiría esa alegría que fue no solo de la ciudad, sino de la provincia», afirma con orgullo. Para el ariete, formar parte del grupo que escribió la primera gran historia dorada club es un honor que sigue vigente.
A pesar de los momentos críticos, como las temporadas 2005 y 2006 donde el equipo luchó en la parte baja de la tabla, Calderón se consolidó como una pieza fundamental. Durante la liguilla de 2004, alcanzó una cifra cercana a los 12 goles, siendo el máximo anotador de la fase decisiva.
Empero, guarda un lugar especial para un gol de supervivencia: el marcado ante Espoli en 2006. Aquel tanto, anotado un Día de la Madre, significó la salvación del descenso. «Me quedaría con ese gol por la connotación, las emociones y la presión… ahí se vio de qué uno mismo está hecho», confiesa.
Tras haber obtenido su licencia como entrenador hace cuatro años, Calderón sigue ligado al fútbol desde la preparación académica. Aunque admite que le encantaría aportar su experiencia al club en un rol administrativo o técnico, mantiene la humildad: «La decisión la tienen otros… por ahora sigo preparándome para lo que Dios ponga en el camino». Para entender el éxito de Calderón, hay que remontarse al año 2000. Con apenas 18 años y proveniente de Espoli, aterrizó en la capital azuaya a préstamo tras destacar en la categoría Sub-20.
Walter Calderón anotó un total de 45 goles con el Deportivo Cuenca en la Serie A de Ecuador. Esto lo posiciona como el cuarto máximo goleador histórico del cuadro azuayo.
El insuperable Liciardi en Deportivo Cuenca
En la historia del fútbol local, existen nombres que se pronuncian con una mezcla de nostalgia y profunda gratitud. El de Ángel Liciardi, conocido cariñosamente como el ‘Tano’, encabeza esa lista. Su trayectoria no solo es un registro de estadísticas abrumadoras, sino el relato de un hombre que se convirtió en el símbolo de una ciudad y su equipo.
Liciardi llegó al país a principios de los años 70, inicialmente para vestir la camiseta de Emelec. Sin embargo, fue en el Deportivo Cuenca donde encontró su lugar en el mundo. Con una capacidad de ubicación privilegiada y un remate certero, el delantero se adaptó rápidamente al estilo de juego andino. Así, se convirtió en el eje del ataque morlaco.
Su paso por el club estuvo marcado por la regularidad. Año tras año, el ‘Tano’ se situaba en la cima de las tablas de goleadores, logrando hitos que hoy parecen inalcanzables. Fue máximo goleador del campeonato nacional en cuatro ocasiones (1972, 1974, 1975 y 1976). Esta hazaña consolidó su estatus como el terror de las defensas rivales en los estadios de todo el país.
Con 108 anotaciones registradas con la camiseta colorada, Liciardi se erigió como el máximo goleador histórico de la institución. Su promedio de gol y su frialdad frente al arco lo llevaron a establecer una marca nacional en 1975. En esa temporada, anotó 36 goles en una sola campaña, un récord que se mantuvo vigente durante décadas en el fútbol ecuatoriano. Más allá de los números , su impacto fue colectivo. Bajo su liderazgo en el campo, el Deportivo Cuenca vivió noches de Copa Libertadores y peleó los primeros puestos del torneo local. Así, elevó el prestigio del fútbol austral a niveles nunca antes vistos.
El ‘Tano’ Liciardi se estrenó con la camiseta de Ecuador el 20 de octubre de 1976 en un partido amistoso contra Uruguay (empate 2-2), donde además marcó uno de los goles. (D)












