El 3 de noviembre, Donald Trump sufrió, quizá, uno de los reveses más complejos para un presidente de Estados Unidos: la pérdida del control del Congreso a mitad de su mandato.
Hasta el momento, los demócratas han arrebatado al menos siete escaños a los republicanos en el Senado, donde contarán con al menos 54 senadores de un total de 100.
Aún quedan dos puestos en disputa, en Misisipi y Alaska, y el recuento podría tardar varios días. En la Cámara de Representantes, los demócratas podrían superar los 250 escaños (de 435 en total), según una proyección de CBS News.

Con este resultado, no solo las acciones de Trump en Medio Oriente, Cuba y América Latina podrían verse afectadas; también la política migratoria podría tomar otro rumbo una vez que el nuevo Congreso asuma sus funciones, a partir del próximo 3 de enero de 2027.
Al menos así lo analiza William Murillo, director ejecutivo de 1800 Migrante, una organización dedicada a ayudar y asesorar a inmigrantes ecuatorianos.
Murillo dijo a El Mercurio que uno de los primeros frentes que deberá enfrentar Donald Trump será una rendición de cuentas sobre los “presupuestos millonarios” que se aprobaron para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) y el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) con el fin de detener a personas cuyo estatus migratorio es irregular en Estados Unidos.
“Compraron esos aviones supuestamente diciendo que eran para ser utilizados para el envío de migrantes indocumentados y están ahí varados. Esos son miles de millones de dólares que están ahí botados. Entonces, ¿qué es lo que nosotros esperamos? Es el control de uso de los recursos públicos por parte del nuevo Congreso y por parte del nuevo Senado”, opinó Murillo.
En diciembre de 2025, el DHS firmó un contrato de casi 140 millones de dólares para adquirir seis aviones Boeing 737 destinados a vuelos de deportación.
Para el ecuatoriano, la agenda demócrata tiene que orientarse hacia la regularización de los inmigrantes indocumentados, como ya lo ha hecho España, por ejemplo.
“Si existe la regularización, prácticamente dejan de existir los migrantes indocumentados. Ya no es necesario ICE, ya no son necesarias las deportaciones”, enfatizó Murillo.
Una frontera distinta
Desde que Donald Trump asumió la presidencia de Estados Unidos, en enero de 2025, la frontera entre Estados Unidos y México cambió rotundamente, según comprobó El Mercurio en mayo pasado.
El silencio impera en uno de los espacios que durante el último lustro estuvo abarrotado por miles de personas de todo el mundo que buscaban ingresar a EEUU.
Las nuevas políticas, restricciones y controles redujeron el número de encuentros de la Patrulla Fronteriza con personas que cruzaban irregularmente hacia el país norteamericano.
En el año fiscal 2025, que va de octubre de 2024 a septiembre de 2025, la Patrulla Fronteriza registró 237.538 aprehensiones en la frontera sur, la cifra más baja desde 1970, según datos de Customs and Border Protection (CBP).
Mientras que, de enero a junio de 2026, CBP registró 71.580 encuentros, un 74 % menos que en el mismo periodo de 2025. (I)











