Según el boletín de la deuda del Ministerio de Economía y Finanzas, de octubre del 2025, la deuda del Ecuador asciende a 90.548,96 millones de dólares, de este monto, 13.000 millones de dólares los debe pagar este 2026; lo cual, para lo expertos es imposible; esto le encierra al país en un círculo vicioso del que no ha podido salir.
El 16 de enero del 2026 el Gobierno anunció un mecanismo de recompra de deuda, se comprará una deuda “cara” y a corto plazo, por una que le dé más tiempo al país para pagar y que sea menos costosa, según explicó Sariha Moya; pero, para el economista Mauricio Pozo, lo que realmente ocurre es que Ecuador no cuenta con los recursos para honrar sus deudas y se ve obligado a “abrir un hueco, para tapar otro”.
“Vivimos adictos a la deuda, porque no tenemos forma de dejar de endeudarnos y nos vemos obligados a hacer estas acciones, porque no nos alcanzan los recursos, esa es la verdad”, afirmó Pozo.
El analista económico Javier Suárez coincide con esta posición y señaló además que, la deuda del Ecuador no solo es extremadamente alta, el principal problema es que los pagos son a corto plazo, “porque nadie le presta a largo plazo”, es así que muchos de esos pagos vencerán los próximos tres años; en los que se deberá reunir entre 8.000 y 13.000 millones de dólares anuales; es decir, el país deberá seguir endeudándose.
La deuda consume los ingresos
Según el análisis del Observatorio de la Política Fiscal de diciembre del 2025, en ese año el país pagó, solo por intereses de la deuda interna y externa, 4.085 millones de dólares, que fue 602 millones de dólares más que en 2024.
El pago de intereses superó lo asignado por el 40 % de pensiones jubilares, fue tres veces lo asignado al bono de los pobres, más de tres veces lo designado a la inversión, casi el doble de lo asignado a Defensa Nacional y Policía, el 150 % del gasto en salud y superior al gasto en educación.
Aumento de la deuda
En el 2025 Ecuador acumuló más deuda, sumó 4.827 millones de dólares; el FMI le prestó 1.795 millones, una parte se destinó al pago de 416 millones del préstamo puente de la CAF; según informó el Observatorio de la Política Fiscal.
Solo en el mes de diciembre los préstamos externos fueron de 2.370 millones de dólares: 599 millones del FMI, 924 millones del Banco Mundial, 207 millones del BID, 49 millones de la CAF, 500 millones del FLAR, 61 millones de la Agencia Francesa de Desarrollo.
A esto se debe sumar la deuda interna, que en 2025 se incrementó en 4.198 millones de dólares; en bonos del Estado el país le debe al Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) 13.616 millones de dólares, a los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) por 1.392 millones de dólares, a los jubilados por 785 millones y a los inversionistas privados 1.857 millones.
Entre diciembre de 2018-2025, los préstamos de FMI, BM, BID, CAF y FLAR aumentaron en 20.776 millones de dólares, hasta los 30.229 millones. La deuda con el FMI superó los 10.000 millones, una de las más elevadas del mundo.
“La deuda de Ecuador asciende al 68% del PIB que, es una brutalidad. Sí la economía crece, como pasó en 2025, el peso de la deuda como porcentaje del PIB baja, pero si se sigue endeudando y solo fue un crecimiento de un año, el peso a mediano plazo seguirá creciendo”, puntualizó Suárez.
Este porcentaje es superior al 40 % del PIB que la ley establece como techo máximo para el endeudamiento del país, pero, según resaltó Suárez, los Gobierno nunca lo han cumplido.
¿Cómo salir de la deuda?
El economista Javier Suárez resaltó que, si bien el mecanismo de recompra de deuda que planifica el Gobierno permitirá conseguir más plazo para pagar, los nuevos bonos, a la larga, también se vencerán, por lo que el país necesita aplicar mecanismo que disminuyan la presión de la deuda, pero, de forma definitiva.
Para Mauricio Pozo, lo que el país necesita, para dejar de endeudarse, es reducir los gastos infructuosos, pero, las medidas que se deben tomar, no se las asume, porque no son políticamente rentables.
“Se debe bajar la rigidez del presupuesto, los subsidios; la nómina; reformar la seguridad social; vigilar el gasto público, por ejemplo, que se rinda cuentas sobre lo que se le entrega a los GAD; mientras se hacen gastos infructuosos, queda para la obra pública el 2 % y el Gobierno no tiene capacidad de ser socio del sector privado para la recuperación económica”, señaló Pozo.












