Carlos Valverde en la Antártida participará en el proyecto. La Universidad Católica de Cuenca participa en la XXIX Expedición Antártica Ecuatoriana 2025-2026 con el proyecto “Miradas Antárticas”, aprobado por el Instituto Oceanográfico y Antártico de la Armada del Ecuador (Inocar). La iniciativa busca documentar, mediante fotografía, la biodiversidad y las actividades científicas en la Antártida.
El proyecto es dirigido por el docente cuencano Carlos Valverde, junto con Vladimir Argudo, Dalila Trujillo y Esteban Rojas.
En entrevista con El Mercurio, Valverde, quien viajó desde Cuenca el 31 de diciembre de 2025 y permanecerá en la Antártida hasta finales de febrero de 2026, explica el significado de esta expedición para la universidad y para el Ecuador.
Entrevista: Proyecto “Miradas Antárticas” en la Antártida

Carlos Valverde explica que el ibro fotográfico denominado Miradas Antárticas no busca apropiarse del territorio, sino observarlo con respeto,
documentarlo con rigor y aportar una narrativa visual de arte y cultura ./ Xavier Caivinagua A.
– ¿En qué momento nació la idea de contar la Antártida como una historia y no solo como un espacio de investigación?
La idea surge al constatar que gran parte del conocimiento que llega al público se presenta en forma de datos, gráficos y resultados científicos, necesarios, pero muchas veces distantes. Como equipo comprendimos que hacía falta un relato que humanice ese conocimiento y lo conecte con la experiencia de quienes viven y trabajan allí.
Narrar el comportamiento del ser humano, su ecosistema y su biodiversidad como historia visual permite mostrar que detrás de cada medición o experimento hay personas, decisiones y emociones. La fotografía documental acompaña y acerca la ciencia a la sociedad.
– Cuando el ser humano llega a un lugar tan extremo, ¿qué descubre sobre su relación con la naturaleza y consigo mismo?
En un territorio como la Antártida, el ser humano se enfrenta rápidamente a sus límites. El clima, el silencio y la inmensidad del paisaje obligan a reconocer que dependemos del entorno y de nuestra capacidad de adaptarnos.
Esta experiencia también genera introspección y revaloriza aspectos esenciales como la cooperación, la paciencia y el respeto por la naturaleza. La Antártida no es solo hielo y ciencia; también es esfuerzo humano, silencios, rutinas, miedos y aprendizajes.
– ¿Cómo se construye una mirada ecuatoriana, desde Cuenca, en un territorio que no pertenece a ningún país?
La historia del Ecuador en la Antártida comenzó en 1987, con la adhesión al Tratado Antártico. Tras la primera expedición en el buque BAE Orión y la construcción de la Estación Científica Pedro Vicente Maldonado, el país obtuvo en 1990 el estatus de Miembro Consultivo.
Desde Cuenca, la Universidad Católica y su Carrera de Comunicación, Periodismo y Producción Multimedia nutren esta mirada con reflexión cultural y académica. El resultado es el libro fotográfico “Miradas Antárticas”, que documenta con rigor y respeta la identidad propia sin apropiarse del territorio.
– ¿Qué escenas de la vida diaria en la Estación Científica Pedro Vicente Maldonado ayudan a entender la Antártida como un lugar vivido y no solo observado?
La fotografía documental etnográfica permite convivir con la vida cotidiana: investigadores preparando equipos, compartiendo alimentos, registrando datos en condiciones extremas o dialogando al final de la jornada.
Estos momentos muestran que la ciencia también se construye desde lo cotidiano, en estrecha relación con la biodiversidad y el ecosistema.

Carlos Valverde viajó desde Cuenca el 31 de diciembre de 2025 y permanecerá en la Antártida hasta finales de febrero de 2026, según la
planificación del proyecto. / Xavier Caivinagua A.
– ¿Cómo se han preparado física y emocionalmente para enfrentar el frío, el aislamiento y las exigencias del trabajo en la Antártida?
La preparación es rigurosa y multidimensional. Físicamente, incluye evaluaciones médicas, entrenamientos previos y un curso preantártico. Emocionalmente, se realizan evaluaciones psicológicas para fortalecer la convivencia, la gestión del estrés y la resiliencia frente al aislamiento.
– En un entorno donde el clima puede cambiarlo todo, ¿cómo se organizan los tiempos, las actividades y las prioridades del proyecto?
La seguridad es absoluta. Las salidas a campo dependen del meteorólogo, que autoriza si las condiciones permiten el despliegue. El clima y la logística determinan finalmente cuándo y cómo se ejecutan las actividades.
– ¿Cuándo una fotografía deja de ser solo un registro técnico y se convierte en una forma de contar cultura y experiencia humana?
Una fotografía trasciende lo técnico cuando logra contextualizar lo que muestra y generar una lectura más profunda, reflejando intención, esfuerzo y experiencia. En la narrativa visual de una expedición, la fotografía se convierte en relato, permitiendo comprender la cultura del trabajo científico y la dimensión humana.
– La Antártida es visualmente impactante. ¿Cómo mostrar su belleza sin ocultar su fragilidad ambiental?
Mostrar la belleza de la Antártida implica responsabilidad ética. No se trata de producir imágenes espectaculares sin contexto, sino de acompañarlas con narrativas que expliquen su vulnerabilidad frente al cambio climático y la acción humana. La fotografía invita a la contemplación y la reflexión.
– Para los docentes y estudiantes que participan en el proyecto, ¿qué aprendizajes deja esta experiencia más allá de lo académico?
Es un aprendizaje integral. Más allá de los conocimientos técnicos, implica trabajar en contextos reales donde la responsabilidad, disciplina y trabajo en equipo son esenciales. Además, desarrolla conciencia ambiental y social, ética profesional y sensibilidad frente a los desafíos globales.
– Al compartir este trabajo con el público, ¿qué les gustaría que cambie en la manera en que entendemos la Antártida y el papel del Ecuador en ella?
La Antártida es un territorio sin fronteras. Esperamos que deje de percibirse como lejano y se entienda como clave para el equilibrio climático global. También buscamos que se valore el papel del Ecuador como país comprometido con la investigación científica, la protección ambiental y la comunicación cultural, responsabilidad que asume la Universidad Católica de Cuenca. (I)







