Cuando los ríos son de cristal transparente, es como si los ángeles hubiesen bajado a lavar en ellos sus túnicas de cielo. Hacia la madrugada, las viejas casas hablan entre sí, de amores y de sueños perdidos. Las escuchan ancianas somnolientas que van a misa y ebrios semidormidos. Las aves de Cuenca son flores vivas …











