Hacía muchas décadas, en un pueblito azuayo un carpintero llegó a ser concejal por el partido Conservador. Una llave de agua potable – tenía color de tamarindo –, de su casa quedaba a unos 150 metros. Logró, tras mil batallas, según pregonaba, la instalación de otra frente a su casa-taller. El municipio financió la tubería …






