CUENCA – En el corazón de la capital azuaya, la pasión por el fútbol ha tomado una forma tangible y monumental. Juan José Balcázar, un apasionado seguidor de la Selección Ecuatoriana de Fútbol, ha logrado consolidar lo que hoy se considera la colección de camisetas de «La Tri» más grande e impresionante del país, compuesta por aproximadamente 700 piezas.
Esta travesía como coleccionista comenzó hace cerca de 25 años, impulsada por un sentimiento inculcado desde su infancia por su abuelo, Alberto, quien lo llevó por primera vez a un estadio a ver un partido de fútbol.
A lo largo de este tiempo, Balcázar no solo ha acumulado prendas, sino fragmentos de la historia deportiva del país, con la particularidad de que la mayoría de sus adquisiciones son de utilería, es decir, fueron usadas en cancha por las propias leyendas del fútbol nacional.
Joyas de utilería y amistades en la cancha
La autenticidad de su colección radica en la cercanía que Balcázar ha mantenido con el equipo de todos. Al haber trabajado para la Federación Ecuatoriana de Fútbol y haber acompañado a la selección en la mayoría de sus partidos de eliminatorias, ha forjado lazos de amistad con figuras de la talla de Jaime Iván Kaviedes y Agustín Delgado.
Precisamente, una de sus joyas más preciadas es la camiseta que Agustín «El Tin» Delgado le regaló después del histórico partido contra Perú, en junio del 2001, aquel encuentro que, tras el gol de Delgado, encaminó la primera clasificación de Ecuador a un Mundial de Fútbol.
Con el fin de preservar el valor histórico y emocional, Balcázar mantiene algunas de estas prendas en condiciones excepcionales, empacadas al vacío, conservándolas tal cual le fueron entregadas, incluso sin lavarlas, para mantener viva la esencia del momento en que se usaron.
Más que solo camisetas
El universo de Juan José Balcázar no se limita a las camisetas, buzos, cintas de capitán, pantalonetas, y demás indumentaria de fútbol. Su museo personal alberga también álbumes, y una serie completa de los balones de todos los mundiales, todos ellos originales.
Para conseguir estas piezas, el coleccionista ha recurrido a intercambios con amigos y contactos en Uruguay, Argentina, Colombia, y otros países, asegurando que cada ejemplar provenga de las fábricas o empresas que los produjeron originalmente.
Un mensaje para el gremio

Para Balcázar, el coleccionismo es un acto de fe y persistencia, principalmente con momentos buenos, pero también con momentos malos.
En un mensaje dirigido a otros aficionados, instó a mantener viva la pasión sin desvirtuar el mercado. «Seamos legales con los precios (…) no hay que dañar el coleccionismo, sino mantenerle vivo como lo mantenemos hasta ahora», señaló, haciendo un llamado a la honestidad frente a los precios que a veces se piden por prendas históricas.
Con una vida dedicada al cuidado de estas piezas, Juan José Balcázar no solo posee una colección; posee el archivo visual y textil de los momentos más gloriosos del fútbol ecuatoriano.
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