Los mayordomos

Sentando o volando, a veces como Suso; otras, arrastrando palabras e ideas inconexas, observa cómo sus mayordomos cumplen sus mandados en su nueva bananera.
Antes andaban por el SRI borrando de un plumazo deudas millonarias. Ahora están en el Consejo de la Judicatura. Donde debe estar un jurista de quilates está quien apenas sabe las cuatro operaciones fundamentales. Hasta que designen al titular, él habrá hecho su trabajo.
Otros mayordomitos ya hicieron el suyo al desplomar de un solo plumazo a quien debía legal y legítimamente reemplazar al inefable Godoy.
Sí, el mismo don Godo que debiendo ser censurado y destituido, como decían con tanta alharaca sus enjuiciadores políticos en esa otra parcela de la nueva bananera, por conflicto de intereses al dirigir la Judicatura y defender a las mafias, con su consorte incluida, presionando a jueces según se presume, lo echaron apenas por “incompetencia manifiesta”.
Otros mayordomos meten sus fauces en la Superintendencia de Compañías para, violentando la ley, nombrar interventores y meterse en la empresa que edita los diarios Expreso y Extra. ¿Para qué? No tanto para reclamar acciones, cuanto para amedrentar al periodismo crítico e investigativo, tal como hacen los aprendices de dictadores. Una decisión rastrera que debe ser enfrentada con valentía por todo el país democrático, amante de las libertades, como la de la libertad de prensa y de expresión.
¿Las viejas prácticas de la “década ganada”, a la cual, de labios para fuera, dicen combatirla; pero, en el fondo, de sus entrañas han sacado hasta asesores?
Se ve a mayordomos disfrazados de jueces para meter bajo la alfombra cualquier travesura que huela a corrupción. O de fiscales también, para cumplir este mismo rol o fermentar investigaciones.
Otros pululan en esa otra gran parcela de la nueva bananera que es el “Cepececeese”, donde se cuecen remedos de concursos, de los cuales saldrán autoridades genuflexas.
¿Para qué se quiere acumular poder? ¿Por qué, con denodado afán, se quiere poner mordaza al periodismo crítico, aunque esto suene a redundancia? Del rastrero ya lo tienen suficiente.
¿Por qué diantres se da oxígeno a la “década ganada”; o es que hay entente?
De los mayordomos que circulan por la Asamblea, ni hablar. Hacen más de cal, que de arena. Si algo bueno aprueban, la borran no solo con el codo, también con el hombro y el cerebro.
Si a tales mayordomos se les ocurriera transformarse en Therians, les convendría máscaras y pelaje de perros, pero bajo esa otra acepción de la palabra perro. Daría gusto castrarles. En las clínicas veterinarias no les podrían ni ver… (O)

Lcdo. Jorge Durán

Lcdo. Jorge Durán

Periodista, especializado en Investigación exeditor general de Diario El Mercurio