La travesía para salvar la vida de sus hijos se ha convertido en un viacrucis para las familias achuar de Taisha. En lo que va del año, al menos tres niños murieron tras ser trasladados a Cuenca en estado crítico, sin medicamentos ni recursos suficientes para su tratamiento.
El drama que viven los niños provenientes de comunidades amazónicas, especialmente del cantón Taisha, vuelve a evidenciar las profundas brechas en el acceso a la salud y a servicios básicos. Gustavo Lasso, voluntario del colectivo Violín Rojo, relató que en estos primeros días del año, 3 menores han fallecido tras ser trasladados al hospitales Vicente Corral Moscoso en estado crítico y sin contar con los medicamentos necesarios para su tratamiento.
El último caso reportado es de Carlly, una niña de tres meses que murió a causa de una neumonía grave, según consta en el acta de defunción.
Los padres de los menores sufren verdaderos viacrucis en el intento de salvar a sus hijos, eso fue lo que le ocurrió al padre de Carlly, a ella la trajeron junto a su madre en una avioneta desde su comunidad de Taisha; sin embargo a su padre no le embarcaron en ese vuelo y viajó en canoa y auto hasta llegar a Cuenca. La menor llegó el domingo 8 de febrero a las 14:00, pero 6 horas más tarde murió.
Pero el drama no terminó ahí, pues luego vino otro aspectos más dolorosos, la familia enfrentó obstáculos para retirar el cuerpo debido a la falta de documentos básicos, como el certificado de nacido vivo. Carlly permaneció 2 días en la morgue hasta que sus padres puedan retirar el cadáver. “Muchos niños nacen en comunidades donde no hay médicos ni oficinas del Registro Civil, lo que complica los trámites. En algunos casos, los cuerpos han permanecido entre dos y cuatro días en la morgue mientras se logra cumplir con los requisitos. Además, el idioma achuar representa otra barrera, ya que no existen traductores oficiales para asistir a las familias”, relata Lasso
El caso de niños en espera de atención médica en el hospital Vicente Corral Moscoso ante la necesidad de medicinas es grave. Pablo Ponce, director de la fundación Violín Rojo, intervino en la situación de Ainara U. una niña de dos años, quien llegó desde Taisha, y requería ser operada por un problema en el pulmón, necesitaba insumos y medicinas que superaban los 200 dólares, ese dinero pudo ser recaudado el jueves y fue intervenida; sin embargo la menor permaneció dos semana a la espera de ser operada.
Según Lasso, los niños llegan desde zonas remotas de la Amazonía con cuadros graves y, aunque el personal médico hace todo lo posible por salvarlos, la falta de insumos limita las posibilidades de recuperación. “Se han podido salvar algunas vidas gracias a donaciones, pero sin medicación y equipos adecuados es muy difícil”, explicó. El año anterior, el voluntario acopañó al menos seis casos de fallecimientos de pacientes provenientes de estas comunidades.
Las medicinas siguen sin llegar al hospital Vicente Corral Moscoso, ante esta situación, la coordinadora zonal de Salud, Andrea Durango, explicó días atrás, que el abastecimiento depende actualmente de un proceso de compra centralizada que se gestiona desde Quito, conforme al Decreto 108. Este mecanismo concentra las adquisiciones en planta central para luego distribuir los insumos a escala nacional. (XPA)
Las historias se repiten. El hijo de Carlos Tibi, un niño de seis meses, que se recuperó en Cuenca de neumonía regresó a su comunidad de Taisha, pero volvió a enfermar y fue llevado a un hospital de Macas, donde no fue derivado nuevamente a tiempo y falleció.
Desde comunidades como Taisha, Surik Nuevo, Pupuentza y zonas cercanas a la frontera con Perú, los menores son trasladados en avionetas, muchas veces solo con sus madres, mientras los padres deben viajar por su cuenta durante días, caminando o por vía fluvial.











