Allanamiento al alcalde de Cuenca abre debate entre legalidad y motivación política

El alcalde de Cuenca, Cristian Zamora, junto a simpatizantes, durante una concentración en el Centro Histórico, el 17 de marzo de 2026. XCA

El allanamiento a la vivienda del alcalde de Cuenca, Cristian Zamora, ejecutado la madrugada del 17 de marzo de 2026, trasciende el hecho policial y abre un debate más amplio: ¿se trata de un procedimiento regular dentro del Estado de derecho o de un episodio marcado por tensiones políticas e institucionales?

La intervención, realizada por la Fiscalía y la Policía en el marco de una investigación por presunto enriquecimiento ilícito, se sustenta en el análisis de movimientos financieros cercanos a los 80.000 dólares.

Según la información oficial, se levantaron indicios vinculados a estas transacciones, especialmente en lo referente a la justificación documental y relación con cuentas personales y empresariales del burgomaestre.

Zamora señaló que dichas operaciones corresponden a préstamos familiares y actividades legítimas vinculadas a su ámbito privado, incluso anteriores a su gestión como alcalde.

El alcalde indicó que las autoridades se llevaron de su vivienda dos computadoras, celulares, memorias USB y dos documentos.

«Acaba la Policía de irse de mi casa, haciendo un allanamiento. Y quiero contarles lo risible de las razones por las que vienen. Todos ya sabemos lo que pasa en el país”, dijo Zamora en un video subido a sus redes sociales a las 04:00.

“Es una cosa cantinflesca y ridícula. Si quieren ganar las elecciones, trabajen… Yo creo que esto es una clara persecución”, indicó.

Proceso

Desde el ámbito jurídico, Rubén Calle Mejía, presidente del Colegio de Abogados del Azuay, sostiene que, con la información disponible, el caso se enmarca dentro del procedimiento regular.

Explica que el proceso se originaría en un informe de la Contraloría con indicios de responsabilidad penal, lo que obliga a la Fiscalía a iniciar una investigación previa. En ese contexto, tanto la auditoría como el allanamiento responden a competencias institucionales.

“Hasta este punto, no hay elementos que permitan hablar de irregularidades fuera del sistema democrático”, aseguró.

El jurista enfatiza que la ley no establece distinción entre un ciudadano común y una autoridad y que un allanamiento puede ejecutarse tanto en domicilios como en oficinas públicas. Incluso el horario —aunque genere impacto— no constituye, por sí mismo, una irregularidad.

No obstante, advierte un punto central. Si la investigación no logra sostener indicios suficientes, pueden surgir cuestionamientos sobre un eventual uso indebido de la justicia.

Calle señaló que la investigación sigue el procedimiento legal y la fase previa puede durar hasta 90 días, prorrogables a un año. Si hay indicios, se formularán cargos e inicia el proceso penal.

“Es importante mantener el respeto al debido proceso y que la justicia no se use con fines políticos; eso es lo que aspiramos como Colegio de Abogados y como ciudadanos”.

El abogado también planteó cuestionamientos sobre la actuación de la Fiscalía en otros casos. Señaló que, por ejemplo, en el denominado caso Progen, hasta ahora no se han determinado responsabilidades ni se conocen diligencias como incautaciones de equipos a funcionarios públicos o representantes de empresas privadas.

Asimismo, recordó que el juez Juan Carlos Serrano alertó sobre presunto tráfico de influencias y posibles afectaciones a la independencia judicial, sin que, hasta el momento, se hayan evidenciado procesamientos penales o acciones investigativas visibles.

Desconfianza institucional

El análisis político introduce matices más complejos. Para el politólogo David Barzallo, el problema no radica únicamente en el allanamiento, sino en el contexto en el que ocurre.

Desde su perspectiva, en un Estado de derecho sólido, este tipo de acciones no debería generar sorpresa. Sin embargo, indica que en Ecuador persiste una percepción de debilidad institucional y falta de independencia entre funciones del Estado, lo que condiciona la interpretación ciudadana.

A ello se suma el momento político. En un escenario preelectoral, señala Barzallo, las actuaciones judiciales contra autoridades pueden interpretarse como parte de disputas de poder.

“En un Estado de derecho nadie está por encima de la ley, pero hay dudas sobre la independencia institucional. Allanamientos a actores políticos en un año previo a elecciones seccionales, genera sospechas”, indicó.

“La Fiscalía está en transición y su independencia no está del todo clara, lo que abre dudas sobre posibles influencias políticas”.

Agregó, no obstante, que será la evidencia la que determine si existe o no delito.

El politólogo también advierte sobre el impacto narrativo, mientras el Gobierno puede posicionar un discurso de lucha contra la corrupción, el alcalde puede construir una imagen de persecución, lo que incluso podría fortalecer su capital político.

Posturas políticas

Desde la Asamblea, el legislador Adrián Castro, de la bancada de ADN, descartó la tesis de persecución y defendió la independencia de funciones.

“En el país existen 206 indicios de responsabilidad penal en varios Gobiernos Autónomos Descentralizados, determinados por Contraloría, de los cuales 16 corresponden a Cuenca”, afirmó.

“Las responsabilidades penales que lleguen a Fiscalía es algo que se tiene que resolver de manera independiente», agregó.

Por su parte, la concejal Agustina Peñafiel cuestionó que el respaldo ciudadano al alcalde haya derivado en concentraciones de funcionarios durante horario laboral.

Esto, a su juicio, implica un uso indebido de recursos públicos.

Señaló que servidores de distintas dependencias habrían dejado sus puestos de trabajo, por lo que pidió que esto sea considerado y tomado en cuenta dentro de la Dirección de Talento Humano para que haya las sanciones correspondientes.

 «Los funcionarios deben estar en su estacionario de trabajo y no en estos mítines. Vamos a tomar cartas en el asunto con Talento Humano y el Ministerio de trabajo», aseguró.

Investigación

El caso está en etapa de investigación previa. En esta fase rige la presunción de inocencia y corresponde a la Fiscalía determinar si existen méritos para formular cargos o si el proceso se archiva.

Por ahora, coinciden los analistas, cualquier conclusión es prematura. El foco, advierten, debe mantenerse en el respeto al debido proceso y en evitar que la justicia —o su percepción— se convierta en un instrumento de disputa política.

Respaldo al alcalde

Diversas figuras políticas expresaron su respaldo al alcalde Cristian Zamora.

El prefecto del Azuay, Juan Cristóbal Lloret, cuestionó el contexto en el que se realizó el procedimiento y sugirió que existe un uso inadecuado de mecanismos institucionales contra actores políticos.

El expresidente Rafael Correa, a través de sus redes sociales, difundió mensajes críticos sobre la forma en que se llevó a cabo el operativo y manifestó su solidaridad con el alcalde.

La prefecta del Guayas, Marcela Aguiñaga, advirtió que el ejercicio de la política en el país se desarrolla en un ambiente cada vez más complejo y riesgoso.

El alcalde de Quito, Pabel Muñoz, señaló que, si bien las investigaciones deben avanzar, es necesario cuidar los procedimientos para evitar afectaciones al entorno familiar. Cuestionó que estas acciones se estén volviendo “recurrentes”.

Desde la Asamblea, el legislador del Azuay, Roque Ordóñez, junto a otros integrantes de su bancada, respaldó a Zamora y pidió que las actuaciones judiciales se desarrollen con transparencia, objetividad y apego a derecho. (I)

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Patricia Naula Herembás

Patricia Naula Herembás

Licenciada en Comunicación Social con experiencia en medios tradicionales y digitales. Hace coberturas y redacción de temáticas de emprendimiento, empresarial, sociedad e interculturalidad.