El insulto de la opulencia

Hoy el mundo vive una realidad aterradora: mientras 730 millones de personas sufren el azote del hambre, una cantidad absurda de alimentos se desperdicia cada día sin ningún pudor. ¿La razón? No nos gusta su apariencia. En el mundo desarrollado —marcado por los sistemas de retail modernos—, impensables cantidades de frutas y verduras son descartadas por estándares estéticos (no por su calidad nutricional), sin siquiera tener la oportunidad de llegar al consumidor. Un estudio reveló que, durante una temporada alta en los Estados Unidos, cerca de 100.000 kg de tomates se rechazaban cada 40 minutos por su aspecto.

Y la data se pone peor: cada año, el mundo desarrollado—Europa y Norteamérica—produce cuatro veces más comida de la que necesita para sostener su población y, luego, una tercera parte de esta termina descartándose por razones estéticas. El resultado final es aterrador: más de mil millones de toneladas de alimentos aptos para el consumo humano se desperdiciaron solamente durante 2022.

Sí, el tema de los alimentos se está convirtiendo rápidamente en una cuestión de vida o muerte: para el 2050, la población mundial se acercará a los 9.700 millones de personas, según estimaciones de la ONU, lo que incrementará la presión sobre una producción agrícola que deberá, al menos, duplicarse. Y, aun frente a esta lógica, la humanidad desecha cada año una cantidad de alimentos cuya producción consume un caudal similar al del río Napo y ocupa un espacio superior al del territorio del Perú, sumando un valor estimado cercano a un billón de dólares, equivalente al Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) para 140 años.

El problema, que quede claro, no es la producción ni la abundancia, sino la distribución y el desperdicio: la naranja perfecta, la manzana de Blancanieves, el tomate de escaparate son productos repletos de químicos que cada día dañan más y alimentan menos, impulsando prácticas agrícolas dependientes de agroquímicos, responsables del 10% de los gases de efecto invernadero. En resumen, la búsqueda de la estética en los alimentos está devastando un planeta cuya opulencia, mórbida y cruel, se ha convertido en un insulto y pronto se convertirá en un delito… (O)

Dr. Andrés Ugalde

Dr. Andrés Ugalde

Analista político y económico. Fue Director Provincial de Desarrollo Económico y Concejal Urbano. Actualmente es Director de la Carrera de Ciencias Políticas y Gobernanza en la Universidad Católica de Cuenca