¿Cuáles son los temas que deberían estar en el centro del debate de la sociedad ecuatoriana? ¿Cuál el papel de actores sociales, medios independientes y ciudadanía en tiempos de violencia y ausencia de políticas sociales? ¿Cómo enfrentar la crueldad de un gobierno sumido en el ego y codicia de su círculo íntimo? Son tiempos de cuestionar, de alzar la voz, de acudir a las ciencias sociales, a la historia política, a las vivencias y al sentido común de familiares, amigos, vecinos, compañeros para contrastar las seudo verdades desde las redes sociales y construir espacios de diálogo, debate, consenso y retomar el sentido del bien común, de la acción colectiva como manera de contrastar a un Estado indolente, a un gobierno más dictatorial que democrático que se ha entregado de manera servil al FMI. Acostumbrados como parece estamos a ser gobernados bajo estados de excepción –novecientos días–, toques de queda y militarización del territorio nacional no podemos olvidar que las muertes violentas son de exclusiva responsabilidad del Estado, de los gobiernos de turno y de su ineficiente forma de administrar la seguridad del país. No podemos permitir que se naturalice que los funcionarios se disfracen de militares y movilicen miles y miles de dólares en su seguridad personal para sostener un relato fatuo de un “nuevo Ecuador” inexistente que ha profundizado las viejas e indignas inequidades sociales. (O)






