Jorge Enrique Adoum: cien años   

La vasija de barro, aquella canción que se convirtiera en un aire emblemático ecuatoriano, nació en la casa de Oswaldo Guayasamín con la concurrencia de sus amigos, Jorge Carrera Andrade, Jorge Enrique Adoum y otros miembros de la Escuela de Bellas Artes.                                           

En aquella reunión, al contemplar un cuadro de la madre con su hijo en el vientre, por un efecto metonímico, el poeta Carrera escribe en una hoja en blanco, lo que sería la canción: “Yo quiero que a mí me entierren / como a mis antepasados / en el vientre oscuro y fresco / de una vasija de barro.” Continúa la creación poética con Jaime Valencia y, finalmente, Jorge Enrique Adoum escribe: “De ti nací y a ti vuelvo / arcilla vaso de barro / con mi muerte yazgo en ti / en tu polvo enamorado.”                                           

Adoum fue escogido, en ese entonces, por el poeta chileno Pablo Neruda, como su Secretario Particular, cuando fuera elegido para ostentar el Premio Nobel de Literatura, en 1971. En esa recordada noche, los hermanos Benítez y Valencia, completan la canción y, todos a una, entonan la Vasija de Barro que, con el paso de los años se convertiría en un himno no oficial del Ecuador, canción que hoy destaca la identidad de los ecuatorianos.                                         

En este año, conmemoramos el centenario del nacimiento del gran poeta ambateño -asimilado a la capital- el gran Jorge Enrique Adoum. Cuadernos de la tierra (1952-1962) y Ecuador amargo (1949) son poemas de norme valor y que, junto con su novela entre Marx y una mujer desnuda (1976) hicieron época en la literatura ecuatoriana. ¡Lo recordaremos siempre en sus textos poéticos y narrativos! (O)

Dra. María Eugenia Moscoso

Dra. María Eugenia Moscoso

Doctora en Comunicación y Literatura, Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Quito. Profesora jubilada en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Cuenca.