Investigan acoso tras suicidio de estudiante en Cuenca

Investigan acoso tras suicidio de estudiante en Cuenca. El Consejo Cantonal de Protección de Derechos de Cuenca inició un proceso de intervención.
Investigan acoso tras suicidio de estudiante en Cuenca. El Consejo Cantonal de Protección de Derechos de Cuenca inició un proceso de intervención.

El Consejo Cantonal de Protección de Derechos de Cuenca inició un proceso de intervención ante el suicidio de una adolescente, de 13 años, estudiante de un centro educativo de esta ciudad.

Sebastián Calderón, director de este organismo, indicó que un grupo de padres de familia de la institución educativa acudió para informar sobre este hecho.

Calderón señaló que, según la denuncia, este caso tendría relación con violencia dentro del espacio educativo, por lo que anunció que presentarán una denuncia ante la justicia.

Igualmente, afirmó que activarán protocolos para dar asistencia a los familiares e investigar las motivaciones de este fallecimiento y determinar si efectivamente influyó algún tipo de maltrato.

Hizo un llamado a las autoridades educativas del Gobierno Nacional para establecer políticas y normas claras para prevenir el acoso escolar en los planteles.

Alertas

Patricia Palacios, psicóloga educativa e investigadora sobre bullying, explicó que el acoso escolar suele dejar señales emocionales y cambios de conducta que aparecen de forma progresiva.

«Una de las primeras alertas es el rechazo repentino a asistir a clases… El menor inventa excusas frecuentes, presenta dolores físicos antes de ir a la escuela… También muestra ansiedad cada domingo por la noche», explicó.

Detalló, asimismo, que es común detectar tristeza constante, irritabilidad o aislamiento. Algunos estudiantes pierden interés por actividades que antes disfrutaban y evitan conversar sobre amigos, tareas o experiencias escolares.

Acotó: «otra alerta son las alteraciones en el sueño y el apetito. Algunos tienen pesadillas, insomnio, cansancio permanente y cambios bruscos en la alimentación…».

Advirtió: «hay que estar alertas a lesiones, útiles dañados o pérdida frecuente de objetos personales… cuando se repiten, pueden evidenciar agresiones físicas, amenazas o intimidación dentro o fuera del aula».

Recomendó: «hay que detectar el problema a tiempo, hay que saber escuchar sin juzgar, hay que fortalecer la confianza con nuestros hijos y mantener un contacto permanente con los docentes…».

Profesores

Verónica Toledo, psicóloga educativa y exasesora del Ministerio de Educación y Cultura (Minedec), indicó que los docentes cumplen un papel fundamental en la detección temprana del acoso escolar.

«Ellos pueden ver cambios bruscos de conducta, bajo rendimiento académico o aislamiento… Esto sí puede ser una alerta básica sobre violencia entre estudiantes…», manifestó.

Explicó: «en el aula es importante observar las relaciones grupales y se deben identificar burlas constantes, apodos ofensivos y exclusión… También se debe reportar a la autoridad educativa y a los padres de familia…».

A decir de Toledo, los espacios fuera de clase también requieren vigilancia. Por ejemplo, patios, pasillos, baños y rutas escolares son sitios donde igualmente ocurren agresiones.

Concluyó: «todos los profesores deben promover el diálogo, la empatía y la resolución pacífica de conflictos para fortalecer un ambiente seguro dentro de la institución».

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Christian Sánchez Mendieta

Christian Sánchez Mendieta

Licenciado en Comunicación Social con una maestría en Marketing Digital y Comercio Electrónico. Investiga temas de migración y cubre temas políticos, electorales y sociales.